Eucaristía asamblea de otoño 4-10-2026.Atrevete a soñar

*Oración de entrada:

Dios Padre y Madre llevamos día y medio reunidos en tu presencia y guiados por la Ruah que nos ha iluminado en estas horas para poder llevar adelante la asamblea. Nos reunimos en torno a la mesa con la seguridad de que tu Hijo se encuentra entre nosotros, damos gracias por la fuerza que nos da su presencia que nos hace seguir adelante para seguir soñando que podemos conseguir un mundo más justo, más solidario con los desfavorecidos. Asumimos todos los compromisos que nos hemos propuesto y nos atrevemos a celebrar esta comida comunitaria que nos compromete y nos impulsa a seguir los caminos del Reino.

*Petición de perdón

Nos pedimos perdón por aquellos momentos de tensión, de molestias que nos hayamos podido producir unos a otros y que son fruto del compromiso que cada uno tiene en los ámbitos en los que se mueve. Como hermanos nos perdonamos y guardamos un momento de silencio.

*1ª Lectura: “Atrévete a Soñar” de Manuel Joaquín Moguer Foncubierta

El barrio llevaba tiempo viviendo con el alma en pausa. Cada cual a lo suyo, cada cual con su prisa, cada cual con su cansancio. Pero una tarde ocurrió algo que nadie esperaba: la puerta del local comunitario quedó entreabierta. No se sabía quién la había dejado así, pero esa rendija de luz llamó a la gente como si fuera un gesto antiguo que todas reconocían.

Una mujer se acercó primero. Luego un joven que volvía del trabajo. Después una niña que coleccionaba piedras. Un migrante recién llegado se detuvo sin saber si podía entrar. Una anciana dijo que la luz parecía una invitación. Y así, sin anuncio ni programa, el barrio se reunió alrededor de una apertura.

Dentro solo había una mesa vacía. Nada más. Pero alguien dijo: —Si queremos, podemos llenarla. Y la mesa se convirtió en el primer acto de fe: cada persona trajo algo pequeño, un alimento, un objeto, una historia. La mesa dejó de ser un mueble y se volvió un símbolo de comienzo, un lugar donde la vida podía volver a contarse sin miedo.

A partir de ahí, la comunidad empezó a organizarse sin grandes discursos. La primera decisión fue clara: nadie comería sola. Las comidas compartidas se convirtieron en un espacio donde la vida se contaba sin vergüenza. Allí se escuchaban historias que no cabían en los templos ni en los despachos.

Luego nació el huerto comunitario. Una semilla —pequeña, casi invisible—se convirtió en un signo de esperanza. La tierra enseñó lo que los libros no dicen: que la paciencia une, que el cuidado transforma, que la esperanza necesita manos.

Después llegó el grupo de apoyo escolar. Las jóvenes del barrio acompañaban a las criatura  en sus tareas. No era solo estudiar: era decir “puedes”, “importas”, “te veo”. Una niña dijo un día: —Aquí me escuchan. Y eso bastaba.

Los viernes se abrió un círculo de cuidados. Sillas en rueda, una vela encendida, tiempo para hablar sin prisa. Allí se lloraban duelos, se compartían cansancios, se celebraban pequeñas victorias. Allí se descubrió que la fragilidad compartida es fuerza.

La comunidad empezó a tejer redes con otros colectivos: mujeres que luchaban contra la violencia, jóvenes sin oportunidades, personas sin papeles, familias desahuciadas. No se preguntaba por creencias. Se preguntaba: —¿Qué necesitas? Y se actuaba.

Con el tiempo, los signos empezaron a hablar entre sí. La puerta enseñaba a abrir. La mesa enseñaba a compartir. La semilla enseñaba a esperar. El círculo enseñaba a escuchar.

Y entonces surgió un canto coral, sencillo y verdadero.

  • Aquí la vida duele menos.
  • Aquí nadie sobra.
  • Aquí aprendemos a empezar de nuevo.
  • Aquí Jesús tendría sitio.

*Evangelio: Lc. 24, 13-16 y 28-32. Pasaje de los discípulos de Emaús. El siguiente evangelio de Lucas nos recuerda que la comunidad es el camino formado por quienes la componemos. A veces podemos sentir cansancio o desánimo, pero al compartir el camino, se hace presente la esperanza y el ánimo para continuar.

*Ofertorio: El trabajo de la asamblea, el nuevo consejo, la vida de Pedro y Fernando, el pan y el vino.

*Anáfora:

Equipo 1. Esta comunidad lleva muchos años atreviéndose a soñar. Soñábamos, cuando nos encerramos en los bajos de la Universitaria, en otra manera de hacer Iglesia, soñábamos en los locales de Tetuán en una comunidad abierta al mundo y soñamos, en nuestros nuevos locales de Puerta del Ángel, en una comunidad viva y con ganas de seguir caminando.

Equipo 2. Hoy nos reunimos, a pesar de nuestras limitaciones, para seguir organizándonos, para seguir apoyándonos y para seguir soñando, porque “cuando se sueña en grupo, se está creando una realidad venidera”.  Por eso, con la alegría de reafirmar nuestra Esperanza en el Dios de Jesús, en el Dios de la Vida, cantamos el nuestro himno de alabanza:

Todos: Santo… (Misa salvadoreña).

Equipo 3. Vivimos tiempos inciertos, de guerras programadas, caos climático, hambrunas, emigración forzosa…caminamos cabizbajos, tristes, doloridos y con desánimo. Pareciera que el sueño se ha desvanecido, ¿seremos capaces de atrevernos de nuevo a soñar?, ¿de construir Reino?

Todos: Y, sin embargo, seguimos reviviendo la experiencia transformadora que nos ha supuesto el contacto con Jesús. A través de los años caminando juntos, somos como los discípulos que hemos experimentado que “ardía nuestro corazón mientras él nos habla por el camino”.

Equipo 4. Presentamos en este altar a los miles de personas víctimas del genocidio israelí, a los ahogados en el Mediterráneo o en el Estrecho mientras buscaban huir de la pobreza, a los desahuciados de sus casas por culpa de la especulación inmobiliaria, a las mujeres asesinadas por el hecho de ser mujer.

Equipo 5: Pero también queremos poner sobre este altar la vida comunitaria, renovada en esta Asamblea. Si, somos conscientes de que cada vez estamos más limitados, pero seguimos yendo a defender la sanidad pública, la educación, la vivienda… seguimos con la ilusión intacta.

Todos: También queremos recordamos a todas y todos los que han hecho posible que hoy sigamos aquí. Un recuerdo especial para Pedro, que siempre hizo de conciencia radical de nuestra fe, y a Fernando, cuyos destornilladores unían vidas, conectaban personas. Por su sonrisa y la de todas las comuneras y comuneros que nos han ido abandonando. Como Jesús en Emaús: entraron para quedarse con nosotros.

Equipo 6: En esta comunidad, en esta Asamblea tenemos también un especial recuerdo a los miles de jóvenes que estos días han acampado en la Puerta del Sol. Ellos son semilla de esperanza. Que el mundo nuevo que albergan en sus corazones no se estanque, sino que siga abriendo caminos allí donde otros solo ven incertidumbre.

Equipo 7: Compartimos el pan y el vino como parte de un compromiso que exige entregar todo nuestro bagaje personal y comunitario acumulado a lo largo de toda nuestra historia.

Todos:  Por eso, repetimos el gesto de aquella noche en que tomaste un trozo de pan y lo repartiste entre todos diciendo “Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros».

Equipo 8: Tomamos el cáliz y lo levantamos con la alegría de saber que Jesús sigue caminando con nosotros.

Todos: Tomad y bebed todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía.

Este es el sacramento de nuestra fe Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección, ven Señor Jesús.

Equipo: Con las ideas surgidas de esta Asamblea, con nuestras dudas y temores, a pesar de las dificultades que se nos van presentando, nos comprometemos a seguir unidos, con la alegría de sabernos en hermandad y cuidados por las manos invisibles de la Comunidad. Por todo ello, nos atrevemos a unir nuestras manos y voces para repetir la oración que Tú nos enseñaste:

Padrenuestro

1. Padre nuestro que está en la tierra,

desvelado por nuestros desvelos,

hoy tu nombre nos sabe a justicia,

nos sabe a esperanza y gloria a tu reino.

 

2. Padre nuestro que está en la calle,

entre el tráfico, el ruido y los nervios,

que se cumpla, Señor, tu Palabra,

lo mismo en la tierra que arriba en el cielo.

 

PADRE NUESTRO, PADRE NUESTRO,

NO ERES UN DIOS QUE TE QUEDAS

ALEGREMENTE EN TU CIELO.

TÚ ALIENTAS A LOS QUE LUCHAN

PARA QUE LLEGUE TU REINO.

 

3. Padre nuestro que sudas a diario

en la piel del que arranca el sustento,

que a ninguno nos falte el trabajo,

que el pan es más pan

cuando ha habido esfuerzo.

 

4. Padre nuestro, que no guardas nunca,

contra nadie, venganza o desprecio,

que te olvidas de ofensas y agravios

y pides que todos también perdonemos.

 

PADRE NUESTRO, PADRE NUESTRO,

NO ERES UN DIOS QUE TE QUEDAS

ALEGREMENTE EN TU CIELO.

TÚ ALIENTAS A LOS QUE LUCHAN

PARA QUE LLEGUE TU REINO

 

Equipo: Uno de los actos que más identifica a esta Comunidad es el alborozo que produce darnos la Paz, recibir el abrazo de la amiga, el beso del amigo. Un gesto que nos renueva por dentro, que nos llena de alegría y devuelve la esperanza. Nos damos la Paz.

Equipo:   Compartimos el Pan y el Vino sabiendo que este pan y este vino renuevan la capacidad de soñar, la ilusión para seguir caminando juntos.

Acción de gracias:

Damos gracias por estos días de convivencia en los que hemos trabajado para organizarnos cara al próximo curso y también ha habido tiempo para charlar de forma distendida.

Es también motivo de agradecimiento a las personas que voluntariamente están dispuestas a colaborar en la organización de la Comunidad a través del consejo.

Este año hay una razón más para estar agradecidos a esa semilla que no me cabe duda sembró Miguel Ramón con su estilo de vida y cayó en el corazón de su nieta que desea ser bautizada.