Celebración de la Trinidad                                31 de mayo de 2026

Celebración con la Comunidad de Nª Sª de La Guía

Entrada

La Biblia es la prueba de que Dios ha querido que le vayamos descubriendo y conociendo poco a poco. Desde la liberación del pueblo de Israel en Egipto en que se mostraba como un Dios amante de la libertad, hemos ido poniendo rostros de caprichoso, arbitrario, vengativo…

Los cristianos tenemos un camino: Jesús de Nazaret: sólo en él tenemos la garantía de poder conocer a Dios tal como es: un Dios que se nos muestra como amor.

Sí, Dios es amor: un amor tan grande que se nos revela como Padre (y como Madre). Un amor tan grande que se nos manifiesta como Hermano en Jesús y un amor tan grande que nos acompaña como Espíritu. Así lo expresamos llamando a ese misterio Trinidad: Padre, Hijo, Espíritu-Ruaj.

Principio

Dios, que te revelas en Jesús como verdadero Padre y Madre, que amas con infinita ternura a todas las criaturas. Hoy, unidos a toda la Iglesia, te confesamos como Padre-Madre, te reconocemos en Jesús, tu Hijo, y te agradecemos tu santa Ruaj. En el nombre de Jesús, nuestro hermano. Amén

Evangelio del ciclo  B

Salmo

La Trinidad es la comunidad del amor universal que se recrea continuamente y se entrega suscitando vida en nosotros y en el mundo. Oremos.

Queremos hacer un mundo en fraternidad

  • Que la Iglesia proclame la fe en Jesús de Nazaret como fuente de vida auténtica, como don que se nos concede cada día, para vivir regalando y agradeciendo la vida. Oremos

Queremos hacer un mundo en  fraternidad

  • Que los creyentes seamos signo de la universalidad del amor del Padre- Madre, y que su paz alcance al mundo en el que vivimos, a la humanidad entera. Oremos

Queremos hacer un mundo en fraternidad

  • Que no olvidemos que ser persona creyente es sentirse amada, llamada a vivir con mayor plenitud, descubriendo -desde nuestra adhesión a Jesús- nuevas posibilidades y nuevo horizonte en nuestro vivir diario. Oremos

Queremos hacer un mundo en fraternidad

  • Que todos los hombres y mujeres que han entregado sus vidas al seguimiento radical de Jesús, sean prolongación de Dios Padre-Madre que ha tomado la iniciativa de amarnos sin condiciones, con plenitud y lealtad. Oremos

Queremos hacer un mundo en fraternidad

  • Que seamos personas agradecidas y cuidadosas con nuestros mayores, que nos hagamos próximos rompiendo soledades y curando heridas. Oremos

Queremos hacer un mundo en fraternidad

Padre-Madre buena, concédenos la gracia de descubrir el misterio de la Trinidad como comunidad de amor, acogida y ternura que nos invita cada día a dar, acoger y compartir nuestra vida. Te damos gracias por tu hijo Jesús, que vive animado por tu santa Ruaj.

Credo para pentecostés y la Trinidad

Yo creo sólo en un Dios, en Abbá, Papá, como creía Jesús. Yo creo que el Creador del cielo y de la tierra es como mi madre y puedo fiarme de Él. Lo creo porque así lo he visto en Jesús, que se sentía hijo.

Yo creo en Dios

Yo creo que Abbá, Papá, no está lejos sino cerca, al lado, dentro de mí, creo sentir su aliento como un brisa suave que me anima y me hace más fácil caminar.

Yo creo en Dios

Creo que Jesús, más que un hombre es el enviado. Creo que sus palabras son palabras de Abbá. Creo que sus acciones son mensajes de Papá. Creo que puedo llamar a Jesús “la palabra presente entre nosotros”.

Yo creo en Dios

Yo solo creo en un Dios, que es padre-madre, palabra y viento, porque creo en Jesús, el hijo, el hombre lleno del espíritu de Papá.

Yo creo en Dios

Lo creo, lo siento, lo sé

Sé que las imágenes apenas me hacen vislumbrarte. Sé que las palabras no me alcanzan a nombrarte por más que las repita y sé que se quedan cortas en todas sus expresiones.

Sé que los sueños más hermosos son proyecciones. Y, a pesar de ello, te imagino, te nombro, te sueño, y te hago palabra e imagen para conocerte, porque Tú eres el que quiere revelarse mediante ésas, mis pobres mediaciones.

Como Padre-Madre, tu querer es siempre amor que da la vida -el espacio, el aire, el cuerpo- a todo lo creado; a nosotros también, aunque no lo sepamos, desde el principio de los tiempos hasta la eternidad.

Como Hijo, viniste a nuestro encuentro y te hiciste como nosotros; tu palabra es vida que ayuda y consuela al hermano; te haces pan para el hambriento y bebida para el sediento; santificas y alegras nuestros pasos y eres vitualla en nuestro camino hacia la eternidad.

Como Espíritu, tu presencia nos acompaña y es luz y es sombra, es fuego y es brisa que empuja la historia y a todos nosotros hacia la plenitud dándonos paz, justicia, verdad y amor, día a día. De ella, surge la eternidad.

Tanto nos amas que eres Trinidad, Dios abierto y entregado sin reservas. Lo creo, lo siento, lo sé.

Ofrendas

  • CINTAS DE COLORES: Presentamos tres cintas unidas: simbolizan la Trinidad y nuestra llamada a vivir en unidad, respetando la diversidad.
  • COLECTA Y ALIMENTOS: Con el dinero y los alimentos presentamos lo que tenemos y queremos compartir con los más vulnerables. Todos tenemos sitio en la mesa de nuestra comunidad.
  • PAN Y VINO: Ofrecemos este pan, signo del trabajo humano, y este vino, alegría compartida. Que tu Santa Ruaj nos haga sembradores de comunión, paz y esperanza.
  • Pan y vino, la mejor imagen de Jesús; tu Espíritu lo hizo pan y vino entregado para la vida de todos.
  • Ponemos en esta mes nuestro pan y nuestro vino, nuestra carne y sangre, nuestra vida entera; llénala con tu espíritu, conviértela en entrega constante para todos. Por Jesús, tu hijo, nuestro hermano.

Plegaria eucarística

Es nuestra obligación, Señor y Dios nuestro, darte gracias por todo y bendecirte, pero lo hacemos de corazón, con alegría y satisfacción, particularmente hoy que celebramos tu más di-recta festividad.

Reconocemos que apenas sabemos de ti,  que sigues siendo el inefable, el transcendente, por mucho que se hayan esforzado por definirte teólogos y concilios.

Pero creemos plenamente  que eres el Creador del universo, que estás en todo, también en nosotros,  comunicándonos la vida.

Creemos que todo en ti es amor y bondad y mereces llamarte Padre. Por eso no podemos temerte sino quererte y fiarnos de ti.

En este momento, Padre nuestro,  nos unimos a todos tus hi-jos, sintiendo que somos todos hermanos de un mismo Padre, para entonar juntos y en tu honor este himno de alabanza.

SANTO, SANTO…

Gracias, Padre santo y bueno, por Jesús de Nazaret, hijo tuyo muy especial, que nos ha revelado cuanto sabemos de ti. Él es tu imagen visible. A través de Él derramas el Espíritu en nuestros corazones, el Espíritu que nos anunció el mismo Jesús, en el cual podemos llamarte Padre.

En su vida, en su amor, en su palabra  te hemos visto encarnado. Te has manifestado en Jesús y conociéndole  te hemos conocido.

En la persona de Jesús te has hecho próximo a nosotros y por eso sentimos que nos acompañas al caminar. Su ejemplo de vida nos ilumina  pero también nos compromete.

Nos dejó el signo de su entrega y nos pidió que lo celebrásemos en su nombre. Que tu Espíritu descienda sobre el pan y el vino para que compartamos su cuerpo como comida.

En su última cena…Al recordar la muerte de Jesús, el infame suplicio de la cruz, su entrega y su humillación hasta el final, se afianza nuestra fe en Ti, Padre, que te haces presente en la debilidad, que sufres con el que sufre y le acompañas en el dolor.

Hacemos un acto de fe en Ti como Padre y Madre de los seres humanos, como Hermano en Jesús de toda la humanidad y como Espíritu que sopla en el mundo y en la Iglesia.

Te presentamos a tu Iglesia, que sea reflejo de la Trinidad, en la universal diversidad y en la inconfundible unidad.

En recuerdo de la vida que nos regaló Jesús, nos sentimos lla-mados a hacer realidad entre nosotros lo que fue su único ob-jetivo vital, implantar tu reino, hacer un mundo más humano.

Necesitamos, Padre, contar con tu Espíritu, sentir el impulso de tu fuerza, el calor de tu compañía, saber y sentir que no estamos solos, que tu Espíritu ya vive en nosotros.

Queremos que ese Espíritu nos enseñe a compartir el dolor con los que sufren, a acoger a los que vienen de fuera, a luchar por los que no tienen hogar, a ponernos de parte de los oprimidos.

Danos fe en ti, Señor,  y fe en todos los seres humanos, creyentes o no, que trabajan por tu reino, un reino sin fronteras ni pasaportes,  en el que todos nos sintamos hermanos.

A los que han compartido con nosotros el dolor y la alegría de vivir, a los que ya nos han dejado dales tu Paz.

Movidos por tu Espíritu, alentados con la cercanía de Jesús, brindamos en tu honor, Padre Dios, ahora y siempre.

POR CRISTO, CON EL…

Oración por la paz

Dios nuestro, tú creas cielos y tierra nuevos. Hoy, te encomendamos a la juventud de todos los países del mundo.

En su corazón aspira a un futuro más luminoso; Tú fortaleces sus decisiones de ser hombres y mujeres de paz, enviados como una nueva esperanza para sus pueblos.

Despedida

Gracias, Padre-Madre, porque en la eucaristía Hemos sentido hoy tu presencia, hemos vivido de tu Ruah, de tu Viento que nos llena, y nos hemos sentido más hijos. Gracias Padre-Madre por Jesús, tu Palabra, nuestro maestro. Amén

Tú haces germinar la justicia en la tierra. Te recordamos a las autoridades civiles de las regiones que están en guerra, para que se esfuercen por satisfacer las justas aspiraciones de sus pueblos y eduquen en la justicia y en la paz.

Sabemos que Tú los impulsas a trabajar generosamente por el bien común, a respetar la dignidad inalienable de toda persona y sus derechos fundamentales, que derivan de la imagen y semejanza del Creador, impresa en todo ser humano.

Que seamos sembradores de paz.