Celebración de la Pascua Asamblea de Pascua 12 abril 2026
En tiempo de resurrección ¿Cómo seguir construyendo el Reino en la actual convulsión mundial?”.
La Bendición del fuego nuevo.
(Se van poniendo en un recipiente cada una de las “tinieblas” según se va leyendo el texto de cada una)
La bendición del fuego nuevo nos da la llama para encender el cirio pascual, que representa a Cristo Resucitado. Se disipan las tinieblas vividas y se propaga la salvación a partir del Resucitado.
Lector– Son muchas las tinieblas en este mundo que nos toca vivir, pero estamos convencidos que con la luz de Cristo las disiparemos.
- Son las tinieblas de la injusticia y del sufrimiento de los más pobres que cada vez son más multitud por el deseo de acumulación de riqueza de unos pocos.
- Son las tinieblas de los masacrados y perseguidos en las guerras de Gaza, Líbano, Irán, Ucrania, Sudán por la locura imperialista del poder, por la codicia de unos pocos para acaparar tierras, recursos minerales…
- Son las tinieblas que azotan a los seres humanos que, huyendo de la miseria y el hambre, no los acogemos en nuestros países ricos y muchas veces encuentran su tumba en el Mediterráneo.
- Son todas las mujeres asesinadas como consecuencia de la violencia machista.
- Son los desahuciados por los fondos buitre, permitidos y promovidos por los poderes públicos de la derecha que buscan su enriquecimiento a costa de los más débiles
- Son las tinieblas de la precariedad laboral que hace que las personas sean más vulnerables y no puedan acceder a una vivienda digna, a una alimentación saludable y a un confort indispensable
- Son las tinieblas de las políticas migratorias cada vez más injustas y que crean marginación y desigualdad.
- Son las tinieblas debidas al cambio climático que acaba con la diversidad de la vida sobre la tierra.
Son muchas las tinieblas que todos conocemos en nuestro mundo. Hoy nos comprometemos a ser luz y crear un mundo nuevo y una tierra nueva porque sabemos además que la salvación no va a venir del mundo de la prepotencia, de la abundancia, de los poderosos, sino por el contrario de los débiles, de los pobres, de los marginados porque es aquí donde la esperanza es la quintaesencia de la vida.
(Encendemos el Cirio Pascual)
Por todo ello, con el fuego purificador que acaba con las tinieblas, encendemos nuestras velas desde el cirio pascual que representa a Jesús resucitado y que nos iluminará a todos para guiarnos en nuestro compromiso para anunciar el REINO, para amar sin límites, para estar al lado de los que sufren y luchan por su dignidad.
(Encendemos las velas y entramos cantando):
| 1. Hoy el Señor resucitó
y de la muerte nos libró. Alegría y paz hermanos que el Señor resucito 2. Porque esperó, Dios le libró y de la muerte lo sacó. 3. El pueblo en él, vida encontró, la esclavitud ya terminó. |
4. La luz de Dios, en él brilló,
de nueva vida nos llenó. 5. Con gozo alzad, el rostro a Dios, que de él nos llega salvación. 6. Todos cantad: aleluya. Todos gritad: aleluya. |
Rito del Agua
– Oración
– Dios padre y madre, sabemos que el agua es el elemento mas importante de la naturaleza, y que la vida de todos los seres vivos de la tierra depende de ella.
Sabemos también que, desde Julio de 2010, el acceso al agua potable y a los saneamientos básicos es un “derecho humano esencial”, consagrado por la ONU. A pesar de ello, este derecho es conculcado en muchas partes del mundo.
– La Tierra está cubierta de agua en un 70%. Pero el 97,4% es agua salada. La distribución del agua dulce sobre la tierra es desigual, de manera que algunos países la tienen en abundancia mientras que hay 3.000 millones de personas que no tienen agua corriente a menos de 1 km de distancia y 2.000 millones que no tienen acceso al saneamiento básico. Lo que ocasiona el 85% de las enfermedades.
– Esta desigual distribución está generando mucha inestabilidad, en espera de que se llegue a acuerdos a nivel mundial para un contrato social del agua, pues todo el mundo la necesita para vivir.
Ante esta perspectiva, que hace encogerse el corazón, necesitamos unir nuestras voces para clamar por soluciones justas.
– Rito del agua
– En este rito del agua queremos expresar una vez más, que nos comprometemos a responder a la llamada a la conversión, a renunciar a lo que no nos gusta de nosotros mismos, a cambiar y a abrir nuestros corazones a la esperanza, descubriendo, junto con la Comunidad, nuevos caminos por los que avanzar, nuevos accesos al futuro, como hizo el Bautista.
– Con este rito, celebramos nuestra decisión firme de iniciar una nueva vida, abandonando todo aquello que nos impida ser fieles a los valores del Evangelio.
– Te pedimos, Señor, que bendigas este agua con la que vamos a rociarnos todos, deseando que nos ayude a ser realmente cada vez más fieles al mensaje de tu hijo Jesús.
(Vertido del agua en la palangana y aspersión acompañada de música) ´Música: Water music -Haendel
– Renovamos las Promesas del Bautismo y Compromisos Comunitarios
Todos- Una vez más, Señor, solicitamos tu bendición, mientras nos disponemos a renovar las promesas del Bautismo: Nos comprometemos ante ti a esforzarnos más en valorar todo cuanto tenemos y a cuidar entre todos, con cariño a nuestro planeta tierra.
Todos – Nos comprometemos Señor, con tu ayuda y el apoyo de la Comunidad, a luchar por conseguir que el agua se mantenga limpia y pueda ser compartida por toda la humanidad. Que sea generadora de vida para todos los habitantes del planeta, sin excepción.
Todos – Nos comprometemos Señor, a no ahorrar esfuerzos para conseguir que los más pequeños, los más pobres, los más débiles, no sean excluidos del acceso a todos los bienes de la Tierra, imprescindibles para sus vidas.
Todos – Nos comprometemos Señor, con tu ayuda, a intentar ser siempre generadores de vida y especialmente generosos con los que no pueden con facilidad acceder a los bienes básicos de la Tierra.
Todos – Nos comprometemos Señor a incrementar los Cuidados dentro de nuestra Comunidad. Todos somos cada vez más frágiles y necesitamos de más cuidado y cariño. Unos a otros nos comprometemos a ayudarnos.
Todos – Pon ahora, Señor tus bendiciones y tu espíritu, siempre nuevo e inspirador, sobre nosotros y acepta nuestras manos, que se unen en plegaria. Acuérdate de TODOS tus hijos. Te pedimos que, a todos nosotros nos ayudes a ser fieles en nuestros compromisos.
Pregón Pascual
¡Hermanas, hermanos!
¡Cristo Resucitó! ¡Cristo Resucita!
¡Que la alegría, la alegría pascual, nos inunde.
La Resurrección es la victoria definitiva del amor sobre el mal y fuente inagotable de Esperanza
La Resurrección es la prueba de que la última palabra sobre la existencia humana no es la muerte, sino la vida. Esperanza y Vida, No muerte:
Creer en la resurrección es fruto del encuentro con Cristo, con su persona, con sus causas, con su mensaje.
Creer en el resucitado es poder decir:
“¡Vida nuestra!”
“¡Cristo, nuestra Pascua!”
Pero el Cristo Pascual también nos invita a contemplar su compromiso de humanidad y a asumir el nuestro especialmente en momentos de convulsión como el actual.
Asumimos con dolor y rebeldía
La situación actual y dolor en el mundo, las guerras, las situaciones de injusticias, la situación política, medioambiental.
Asumimos con dolor y rebeldía
la falta de sensibilidad y de compasión que hemos generado como cultura
Asumimos con dolor y rebeldía
la indiferencia ante los que huyen de la pobreza dejándose su piel y su sangre en las vallas o exponiendo sus cadáveres en la playa.
Asumimos con dolor y rebeldía
la desolación y muerte, efectos de comportamientos humanos: las guerras, el terrorismo, la dominación de muchos en provecho de otros.
Asumimos especialmente con dolor y rebeldía
el sufrimiento y la muerte a causa de la violencia y la guerra generados por el odio y por el poder, pero también en nombre de Dios, de cada uno de los Dioses
Lo asumimos con dolor y rebeldía. Nos duele y nos rebelamos.
Nos duele el dolor ajeno, nos duele el dolor y la muerte que unos seres humanos causan a otros. No podemos volver la cara ante él.
Nos rebelamos contra la opresión, contra la muerte buscada, contra la infelicidad y el dolor que causa quien mientras sólo busca su propio provecho o cree defender sus ideas, desprecia la vida y el sufrimiento ajenos.
La fe pascual no es pasiva; impulsa a correr para compartir la noticia, como lo hicieron los primeros discípulos.
El Papa Francisco nos invita a vivir la Pascua como un tiempo de “contagio de Esperanza”, donde se transforma el mal en bien.
Y nosotros, como Iglesia, queremos vivir -a la luz del Evangelio- la pasión de Jesús, el Reino. Queremos ser Iglesia de la paz y de la opción por los pobres.
Por ello creemos en la Resurrección
Por todo ello vivimos la Resurrección, que no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo.
Donde parece que todo ha muerto aparecen de nuevo los brotes de la Resurrección, siempre brota algo nuevo que tarde o temprano produce su fruto.
¡Vamos trabajar por ser parte de ese brote permanente, por ser fieles al Reino que cada día renace pese a todo, vamos a trabajar por la opción por los desheredados, por ser fieles al mensaje del Reino!
Nos atenemos a la palabra de Jesús:
“Fuego he venido a traer a la Tierra; ¡qué puedo querer sino que arda!”; pero no fuego de guerra, de destrucción y de muerte.
Con humildad y coraje, en el seguimiento de Jesús lucharemos por vivir estos sueños en el cada día de nuestras vidas.
Y seguiremos viviendo como anticipo de la Pascua definitiva todas y cada una de las pequeñas victorias que vayamos consiguiendo, y todas y cada una de celebraciones pascuales como esta y todas y cada una de nuestras eucaristías.
El encuentro con el Cristo Resucitado así nos lo susurra.
¡La tarea pascual nos espera!
¡Bienvenidos a la vida pascual renovada!
Lectura
Hoy en día se insiste en que «otro mundo es posible», es decir, un mundo que funcionaría de otra manera y que sería una alternativa al sistema actualmente vigente.
Es posiblemente algo parecido a lo que Jesús quería decir cuando afirmaba que su «Reino» no era de este mundo (Jn 18, 36), desafiando así a Pilato, el representante de un emperador que pretendía ser dios. Le dice simplemente que, contrariamente a Pilato, él no recibe su autoridad de un hombre que se cree dios, por muy emperador que sea, sino del Dios vivo y verdadero, cuyo «reino» es muy distinto.
Jesús no dice que su reino pertenezca a un mundo de orden sobrenatural, puramente espiritual y trascendente asentado en los cielos. Jesús habla de este mundo nuestro, material, físico, humano, pero que sería simplemente distinto, construido sobre bases y medios diferentes. Un mundo distinto del mundo organizado por el César y todos los que se asemejan a él.
Ese mundo se fundamentaría en la grandeza, la dignidad, la inviolabilidad, la igualdad y la libertad de todos los seres humanos, o sea en el carácter sagrado de cada persona y en un profundo respeto por la Tierra sin la cual ningún ser humano podría existir.
En el mundo de Jesús, o en su «Reino», todo está al revés: los fuertes, los grandes, los primeros, incluyendo al mismo Dios y al mismo Jesús, están al servicio de la vida y de la grandeza de todos y cada uno de los seres humanos sin excepción alguna. Los fuertes se ponen en la base para soportar a los pequeños.
(Eloy Roy)
Oración
Y seremos nosotros, para siempre, como eres Tú el que fuiste, en nuestra tierra, hijo de la María y de la Muerte, compañero de todos los caminos.
Seremos lo que somos, para siempre, pero gloriosamente restaurados, como son tuyas esas cinco llagas, imprescriptiblemente gloriosas.
Como eres Tú el que fuiste, humano, hermano, exactamente igual al que moriste, Jesús, el mismo y totalmente otro, así seremos para siempre, exactos, lo que fuimos y somos y seremos, ¡otros del todo pero tan nosotros!
Pedro Casaldáliga
Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-31
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
«Hemos visto al Señor».
Pero él les contestó:
«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».
A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
«Paz a vosotros».
Luego dijo a Tomás:
«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».
Contestó Tomás:
«Señor mío y Dios mío!».
Jesús le dijo:
«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».
Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
Ofrendas celebración de Pascua.
- una vela encendida como símbolo de la luz de cristo que ilumina la oscuridad, como símbolo de esperanza en medio de la noche oscura de la vida.
- plantas o brotes verdes, que simbolizan la esperanza que triunfa en medio del invierno de la vida.
- flores, simbolizan la belleza, y la promesa de vida renovada.
– un ancla, símbolo de la esperanza firme que nos mantiene en medio de las tormentas de la vida.
- Pan: Te ofrecemos el pan que nos das, para que como tu hiciste, lo partamos y repartamos con los hermanos.
- Vino: Te ofrecemos el vino de la esperanza, fruto de una vida entregada para el bien de todos.
- Bolsas, para los proyectos solidarios
Anáfora L1- Es este el momento de elevar a Ti, Padre amantísimo, esta plegaria para unirnos a todas las personas de buena voluntad y colaborar con ellas en la construcción de un mundo más justo y en paz.
L2-Tenemos aún muy reciente la imagen de Tu Hijo Jesús, el crucificado, y todo lo que Él hizo y padeció por toda la humanidad. Creemos que Él vive en Ti, Dios Padre, y sentimos que vive con nosotros, y Su compañía nos ilumina el camino a seguir.
Todos – Por eso celebramos estas fiestas de Pascua; no queremos olvidar el testamento que nos dejó Jesús en aquella cena, cuando nos dio ejemplo vivo arrodillándose para servir a los demás y nos transmitió ese mismo mensaje de entrega en unos gestos muy sencillos que nos inducen a repartir y a compartir.
L3.- Ayúdanos, Señor, a mantener este compromiso con quienes más lo necesitan, a dar testimonio con nuestras acciones, a seguir compartiendo vida en esta comunidad de vida y esperanza. Por eso, nos atrevemos a cantar:
Todos: Santo, santo, santo, santo, santo, santo es nuestro Dios….
L4- Jesús, la noche en que iban a entregarlo, tomó un pan, dio gracias al Padre, lo partió y dijo:
Todos – «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced lo mismo en memoria mía».
L5- Después de cenar, hizo igual con la copa, diciendo:
Todos – «Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre; cada vez que bebáis, haced lo mismo en memoria mía».
L6- Señor, que este Pan y este Vino sean la energía que nos haga salir de esta celebración con la vivencia del resucitado. Por todo ello, nos atrevemos a unir nuestras manos y voces para repetir la oración que Tú nos enseñaste: Padre Nuestro.
L7- Antes de compartir este pan y este vino, queremos dar y recibir Paz. Un abrazo que nos mantiene vivos y que trae a la mesa a los que estuvieron algún día entre nosotros y que siguen empujando y dando fuerzas.
L8- Padre y Madre nuestros, siguiendo los deseos de Tu Hijo Jesús, nos comprometemos no ya a repetir los signos eucarísticos, sino a plasmar en nuestras vidas la entrega que significan. Sabemos, aunque parezca un atrevimiento, que debemos ser tus manos y suplirte cada día, Dios todo amor, atendiendo a las necesidades de nuestros hermanos, teniendo piedad de los que más sufren y eliminando de nuestro mundo las guerras, la opresión y las injusticias.
L9- Necesitamos que derrames Tu Espíritu sobre nosotros, porque queremos transformar nuestros criterios rastreros e interesados y adoptar las maneras revolucionarias de ser y actuar de Jesús.
Todos – Ayúdanos a llevar adelante esta inmensa tarea de reconstrucción del Reino, no solo a cuantos formamos parte de tu Iglesia, sino a todos los seres humanos que se mueven en esta misma dirección.
Comunión
Por todo ello bendecimos tu nombre, Dios y Señor nuestro, y nos comprometemos a buscar siempre tu mayor gloria.
Acción de gracias. Padre bueno, te damos gracias por vivir una esperanza que no niega el dolor, sino que lo abraza y lo atraviesa desde un corazón que conoce el sufrimiento del mundo.
Te damos gracias porque Tu nos susurras esperanza en medio de las guerras, de las muertes injustas, del odio que hiere y divide; una esperanza que nos impulsa a actuar, y nos da la fuerza para luchar por un mundo mejor, incluso cuando los desafíos parecen insuperables..
Gracias, porque en este mundo herido, tu Amor sigue obrando en silencio en cada gesto de compasión, en cada corazón que no se rinde, en cada vida que se entrega.
Hoy te damos gracias por la esperanza que no defrauda, que nace de Ti, sin certezas, sin seguridades. Queremos ser testigos de esa esperanza en medio de nuestras luchas. Esa esperanza escondida, que no hace ruido pero sostiene la vida como una certeza suave que no sabemos explicar.
Te damos gracias porque nos has llamado a ser signos de esperanza, promoviendo la justicia, la paz y la solidaridad y nos has revelado que la esperanza es más fuerte que el miedo y que la luz permanece cuando todo parece oscuro..
Te damos gracias porque Cristo con su Resurrección, sigue resucitándonos con su Presencia, sigue latiendo en el corazón del mundo y porque la Vida ya ha comenzado en medio de tanta noche oscura.