Celebración del Domingo de Ramos
Comunidad Parroquial de Nª Sª de la Guía y Comunidad Santo Tomás
29 de marzo de 2026
Entrada (fuera, con los ramos)
Hoy, Domingo de Ramos empieza una semana que terminará el domingo próximo, la Pascua, después de recordar la Pasión de Jesús y su resurrección
Hoy se celebra la entrada de Jesús en Jerusalén, aclamado y recibido con palmas y alegría. Pero realmente no es una entrada triunfal, sino mesiánica.
Jesús, montado en un borrico, aclamado por unos cuantos galileos entusiasmados, entra en la gran ciudad de Jerusalén, para culminar su compromiso.
El mesías que se esperaba, no es un triunfador, sino un profeta que poco después va a ser rechazado y crucificado.
Esto es la Pascua, consiste en transformar la idea del mesías que se esperaba de forma mágica, como enviado de Dios, en comprender que está dentro de cada uno de nosotros, y que su exaltación pasa por su despojo.
Nos lo dice claramente en su última cena: “Tomad y comed lo que soy” “Bebed y embriagaos de mi”… Nuestras rutinas nos hacen perder el significado de “aquel que se hace nosotros”.
Esta encarnación prosigue en nosotros y nos acompaña durante nuestra existencia.
Por eso hoy celebramos con alegría esta buena noticia y nos proponemos y os proponemos, aceptar el compromiso que nos exige seguir a Jesús.
Evangelio de Mateo 21, 1-11
Oraciones
Oración colecta
Reunidos alrededor de esta mesa vamos a contemplar la Pasión de Jesús. Padre-Madre, que esta contemplación aumente nuestra fe y nuestro amor y nos anime cada vez más a comulgar con Él. Por Jesús, tu hijo, nuestro hermano.
Oración sobre las ofrendas
Este pan y este vino es nuestra carne y nuestra sangre, nuestra vida entera. En comunión con Jesús, queremos que sea una ofrenda completa a nuestros hermanos. En el nombre de Jesús, tu hijo y nuestro hermano.
Oración final
Gracias, Padre-Madre, porque en Jesús te podemos conocer. Gracias por su valor y por su entrega. Gracias porque en la eucaristía podemos comulgar con Él. Gracias, por Jesús, tu hijo, nuestro hermano.
Credo: Dios de vida y no de muerte
Sí, yo nunca creeré en el Dios que sorprenda a hombres y mujeres en un pecado de debilidad, el Dios que ame el dolor, el Dios que ponga luz roja a las alegrías humanas, el Dios que esterilice la razón humana, el Dios que bendiga a los nuevos Caínes del mundo el Dios mago y hechicero, el Dios que se hace temer porque Tú eres un Dios de vida y no de muerte.
Creo en ti Padre-Madre
Sí, yo nunca creeré en el Dios que no se deja tutear, el Dios que no necesita al ser humano, el Dios quiniela con quien se acierta sólo por suerte, el Dios árbitro que juzga sólo con el reglamento en la mano, el Dios incapaz de sonreír ante nuestras muchas trastadas, el Dios que manda al infierno, el Dios que no sabe esperar…porque Tú eres un Dios de vida y no de muerte.
Creo en ti Padre-Madre
Sí, yo nunca creeré en el Dios que adoran quienes son capaces de condenar a otro ser humano, el Dios incapaz de amar lo que muchos desprecian, el Dios incapaz de perdonar lo que muchos condenan, el Dios incapaz de redimir la miseria, el Dios que impida a cualquier persona crecer, conquistar, transformarse, el Dios que exija, para creer, renunciar a ser humano el Dios que no acepte una silla en nuestras fiestas humanas…porque Tú eres un Dios de vida y no de muerte.
Creo en ti Padre-Madre
Sí, yo nunca creeré en el Dios que sólo pueden comprender las personas maduras, las sabias y bien situadas, el Dios al que agrade la beneficencia de quien no practica la justicia, el Dios que condene la sexualidad, el Dios que se arrepintiera de haber dado la libertad a la persona, el Dios que prefiera la injusticia al desorden, el Dios mudo e insensible en la historia ante los problemas angustiosos de la humanidad que sufre, el Dios que cree discípulos desertores de las tareas del mundo…,porque Tú eres un Dios de vida y no de muerte.
Creo en ti Padre-Madre
Sí, yo nunca creeré en el Dios que ponga la ley por encima de la conciencia, el Dios que dé por buena la guerra, el Dios que cause cualquier enfermedad, el Dios que no saliera al encuentro de quien lo ha abandonado, el Dios que no tuviese una palabra distinta, personal, propia para cada individuo, el Dios que no tuviera misterio, el Dios que no fuera más grande que nosotros, el Dios incapaz de hacer nuevas todas las cosas…, porque Tú eres un Dios de vida y no de muerte.
Creo en ti Padre-Madre
Oración de los fieles
Los gestos de Jesús no podían por menos que irritar a los responsables del culto y de la doctrina; ojalá nuestro modo de vivir fiel al Evangelio, también hoy incomoden a todos los creyentes que viven bien. Oremos:
Bendito el que viene en el nombre de Jesús
Que nuestra Iglesia no ponga tanto empeño en transmitir una doctrina, sino que busque y propicie el encuentro personal con Jesús de Nazaret. Oremos
Bendito el que viene en el nombre de Jesús
Que los creyentes optemos con responsabilidad, radicalidad y agradecimiento por nuestra vida configurada desde la fe y el seguimiento a la persona de Jesús. Oremos
Bendito el que viene en el nombre de Jesús
Que todos nosotros, no vivamos de las rentas de la fe recibida, sabida, ritualizada, sino que nos sintamos llamados y llamadas a ser gesto y palabra profética que apunte siempre hacia nuestro Padre/Madre. Oremos
Bendito el que viene en el nombre de Jesús
Que nuestros mayores, especial colectivo de riesgo, se sienta protegido, atendido y cuidado por todos nosotros. Oremos
Bendito el que viene en el nombre de Jesús
Padre-Madre bueno, en este inicio de la Semana Santa, cuando recordamos la entrada en pollino de Jesús, sintamos todos la llamada a lo sencillo, a lo pequeño, a lo gratuito. Que seamos cauce hacía tu hijo Jesús.
Oración por la paz
En tiempos sin luz, en medio de la tiniebla se enciende una risa que despide el invierno de penas y fríos. Una palabra tierna rompe el silencio opresivo y el diálogo brota al fin, a borbotones. Arde una lámpara que vacía las sombras de fantasmas y miedos.
Dos amigos sellan la paz con un abrazo, y acaban con años de rencor y heridas. En una mesa bien provista bade queda fuera. Somos risa y fuego, palabra y lámpara, abrazo y mes, luz del mundo, en fraternidad nacidos para iluminarla tierra.
Ofrendas
Ramos: Traemos estos ramos con los que te aclamamos hoy, no como un gesto vacío, queremos que sean signo de que queremos caminar contigo en los momentos de alegría y también hacia la cruz.
Colecta y alimentos: Presentamos lo que tenemos y queremos compartir con las personas más vulnerables. Todos tenemos sitio en la mesa de nuestra comunidad
Pan y vino: Pan y vino signos de tu entrega y de tu fidelidad sin fisuras. Haznos dóciles a tu paso y valientes para seguirte.
Prefacio – Oración Eucarística
Realmente es nuestra obligación darte gracias, Padre Dios, en todo momento pero de modo especial en esta solemnidad del Domingo de Ramos; porque obra tuya es el universo entero y lo sigues sosteniendo, porque somos fruto de tu amor y nos mantienes en la vida.
Bendito seas, Dios vivo y verdadero, en Jesucristo, tu Hijo, Nuestro Señor. Él es el principio y el fin del universo, es el rey desconcertante que reina desde la cruz.
Aclamado por los humildes del pueblo ,comenzó con entereza su pasión; condenado por los poderosos y letrados, aceptó libremente su muerte.
Por eso te alaban los cielos y la tierra y nosotros, unidos a los que le han seguidoa lo largo de la historia, te aclamamos diciendo:
Santo, Santo…
Queremos dedicar la semana que hoy comienza a recordar agradecidos los últimos días de la vida de tu hijo Jesús, su pasión y su muerte.
Él no se aferró a su condición de Hijo de Dios sino que se despojó de todo privilegio y, haciéndose uno de los más pobres, se humilló hasta morir en la cruz.
Tenemos vivas todas las imágenes de sus sufrimientos a lo largo de aquel primer vía crucis, y de verdad que nos siguen doliendo en el alma.
También recordamos a otros muchos hijos tuyos que están sufriendo en sus carnes toda una pasión, que se están muriendo de hambre y sed y toda suerte de violencias.
Cuando Jesús vio inminente su muerte, se despidió de sus amigos y nos explicó en dos gestos y unas pocas palabras que nuestra vida, como la suya, no puede tener otro sentido que entregarla por amor a tantos hermanos.
Que tu Espíritu descienda sobre estos dones para que sean presencia suya en medio de nosotros.
La noche en que iba a ser entregado…
Hoy recordamos, Padre, la noche en que Jesús fue apresado y entregado a la muerte como preso político y religioso.
Por lo cual, Tú lo exaltaste y le diste un nombre sobre todos los nombres famosos: nosotros hoy le queremos y le admiramos.
Envía tu Espíritu sobre nosotros para que caminemos por el sendero que Jesús nos enseñó.
En un mundo en crisis, donde la esperanza brilla por su ausencia, queremos ser profetas de la esperanza, en el nombre de Jesús.
En un mundo triste, donde predominan las malas noticias, queremos ser portadores de consuelo y de buena nueva.
En un mundo que malvive en situaciones de opresión y miseria, queremos estar del lado de los excomulgados de la vida y denunciar formalmente, como Iglesia de Jesús, las injusticias que sufren, por las que mueren, tantos seres humanos, hermanos nuestros.
Nos unimos a toda la Iglesia, a todas las comunidades cristianas; queremos que, con la ayuda de tu Espíritu, nuestras vidas sean semejantes a la de Jesús y estemos dispuestos a dar nuestra vida por los demás.
Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz, pero no se haga lo que yo quiero sino lo que quieres Tú.
Te agradecemos, Señor, todo lo bueno que han hecho por nosotros nuestros familiares y amigos difuntos, que ya sólo viven en ti. Que su vida junto a ti sea el fundamento de nuestra esperanza.
Deseando darte gloria y honor nos unimos a todos los seres humanos para aclamarte llenos de alegría:
Por Cristo, con Él…
Acción de gracias
Empezamos hoy esta semana que terminará con la resurrección. Hemos celebrado la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén para culminar su compromiso.
Damos gracias por entender que celebrar esta entrada es aceptar el compromiso; que avanzar hacia el Reino es tarea de cada uno de nosotros; damos gracias por entender que el mensaje que llegará en la última cena es una encarnación que nos debe acompañar toda nuestra existencia exigiéndonos que nos esforcemos en tratar de hacer lo mismo.