Celebración conjunta Santo Tomás de >Aquino- Ntra. Sra. de la Guía 22 de febrero de 2026

Domingo 1º de Cuaresma

1 Pregón de Cuaresma

Quienes hemos sido bautizados, quienes hemos acogido la revelación del Dios vivo, quienes hemos descubierto que somos sus hijos, quienes seguimos escuchando la voz de la Ruaj, ¡adentrémonos en el desierto sin miedo y caminemos con paso ligero!

Cuaresma es ese tiempo de preparación e inicio, tiempo para vivirlo en camino, sin instalarse, sin retenerlo, sin lamento, con la esperanza siempre mantenida y la mirada fija en otro tiempo, la Pascua, que siendo tiempo de paso es definitivo.

Entremos en Cuaresma convencidos, listos para el combate, ligeros de equipaje, con mente despejada, calzado apropiado, entrañas llenas de ternura y misericordia y mucha paciencia con nosotros mismos… ¡Bien equipados en cuerpo y espíritu!

Dejémonos mecer por la brisa del Espíritu; pongamos nuestro corazón en sintonía con los latidos de Dios y el grito de los afligidos, desprendámonos de todo lo accesorio, bebamos en los manantiales de la vida y no nos dejemos engañar por los espejismos del desierto.

Bajemos del monte a los caminos de la vida, no nos acomodemos en las alturas, descendamos sin miedo y llenos de misterio, y vayamos al encuentro de quienes andan perdidos y necesitan salud y consuelo. ¡No profanemos los templos vivos de Dios!

Acudamos a los pozos de agua fresca de nuestra tierra y, como aquella mujer samaritana, dialoguemos con quien nos pide e interroga aunque no sea de nuestra cultura, fe y cuerda. ¡Quizá así conozcamos el don de Dios: cómo nos ama, busca, sueña y espera!

No miremos nuestra ceguera y vida rota como consecuencia y castigo de nuestra historia. Él no viene para que todo siga tal como está sino para ofrecernos la novedad de Dios y su amistad, para abrirnos los ojos, cambiarnos por dentro y deshacer tantos e insoportables montajes y miedos.

En Cuaresma, y en todo tiempo, los cristianos estamos amenazados no de muerte sino de vida, aunque seamos unos parias o unos lázaros cualquiera. Vivamos en paz y sin atormentarnos a pasar de los afanes de la vida y de la historia, pues Él pasa junto a nosotros, nos ama y cura.

Los que hemos sido bautizados, vivamos la Cuaresma bien despiertos, caminando en fraternidad, sin miedo, con fe, esperanza y amor sostenidos, y fijos los ojos en Jesús Nazareno que va junto a nosotros abriéndonos camino.

2 Entrada

La cuaresma comienza con la escena de las tentaciones de Jesús.

Solemos dar a Dios el título de Señor de los Señores indicando que está por encima de todos los poderes: es verdad si lo entendemos como que nadie es más grande en amor que el Padre de Jesús.

Pero si con esa expresión queremos divinizar el poder en su origen o en su ejercicio, pues ya desde el principio el Espíritu empuja a Jesús para que deje claro que el poder humano (en su triple manifestación: riqueza, honor, dominio) no procede ni pertenece a Dios, sino a su adversario.

Por eso ni poseer el poder ni coquetear con los poderosos favorece la expansión del evangelio.

3 Oraciones

Oración colecta Padre-Madre Dios, rico en amor y misericordia, que invitas a todos a la alegría de tu reino. En este comienzo de la cuaresma, nosotros, miembros de la iglesia, queremos renunciar al mal y vivir creyendo de verdad en el evangelio.

Confiamos en Jesús, tu Hijo y nuestro hermano. Amén

4 Introducción al diálogo

La cuaresma es un tiempo privilegiado para analizar la trayectoria de nuestra vida y para tomar conciencia de que alcanzar la meta supone esfuerzo y decisión para no caer en la trampa de la comodidad y del hedonismo.

Lo importante es descubrir dónde está la meta y caminar en esa dirección. Quien más cerca estuvo de ella es Jesús; por eso lo tomamos como guía en nuestra vida.

Las tentaciones de Jesús, ya lo sabemos, no son un relato histórico, sino simbólico. Y nos las narra el evangelio en el prolegómeno de su vida pública, probablemente cuando él está decidiendo su destino: si se vuelve a su vida en Nazareth o se lanza a la predicación por esos caminos de Dios siguiendo su intuición de Abba y su esquema del Reino. Las dudas, que son consustanciales a la vida humana, probablemente le tuvieron que acompañar también a Él. Dudas que traen como consecuencia las tentaciones. Dentro del simbolismo del texto, podemos compartir la siguiente interpretación:

= La primera tentación, liberarse a cambio de pan, puede representar su tentación de dejarlo todo y retornar a la existencia que había dejado en Nazaret. Tentación que hemos de pensar que le acompaña durante su vida: si en el texto de hoy se dice que Satanás era quien lo tentaba, recordemos que al final, cuando Pedro intentó convencerlo de que no subiera a Jerusalén, Jesús llegó a decirle “Apártate de mí Satanás”.

= La segunda, el poder sobre todos los reinos de la Tierra, simbolizaría la tentación de afrontar la misión dejándose encumbrar a la posición de mesías davídico que el pueblo esperaba y tratar de instaurar el reino de Dios desde el poder. Recordemos su reacción cuando más adelante quieren hacerlo rey: despachar a sus discípulos y huir a la soledad a orar; lo que puede ser una respuesta ante una tentación presente a lo largo de su vida.

= La tercera, el pináculo del templo, podría representar la tentación de pedir previamente a Dios una señal que afianzase su decisión de seguir adelante con su misión a pesar del riesgo que pudiera correr.

Tentaciones, dudas pues, como las que tiene toda persona. El texto encierra dos elementos verdaderamente importantes para nosotros. El primero, que Jesús sufría las mismas tentaciones que sufrimos nosotros y tenía que vencerlas con esfuerzo; igual que debemos hacer nosotros. El segundo, que por encima de sus dudas y consciente del riesgo que entrañaba su decisión, Jesús abrazó con valentía la misión de proclamar el Reino y fue consecuente con ella hasta el final.

Probablemente esto nos pueda hacer reflexionar.

5 Credo de Cuaresma

Dios nuestro, creemos que nos regalas un tiempo fuerte, cuarenta días, para recordar tu Alianza con nosotros:

Creemos en ti, Padre-Madre.

Nos presentas, Padre-Madre, a nuestros Padres en la fe: a Noé, con el que hiciste el primer pacto, colgando tu arco conciliador de los cielos; a Abraham, el creyente auténtico, el que nos enseña a creer contra toda duda; a Moisés, que libera a los suyos de las esclavitudes que les ataban; a los Profetas, que nos recuerdan que tenemos que luchar por una tierra justa; y, sobre todos, nos presentas a tu Hijo, que sella con su vida la definitiva Alianza.

Creemos en ti, Padre-Madre

Gracias, Dios, por este tiempo que nos das para contrastar nuestras vidas con la de tu Hijo; para descubrir que es posible orientar nuestras fuerzas en favor de las personas más necesitadas; en luchar, como Jesús, por un mundo más solidario, por un mundo en hermandad.

Creemos en ti, Padre-Madre

Aunque a veces nos contentamos con el otro, con el que nos cuesta menos, oyéndote por los Profetas sabemos que el verdadero ayuno que Tú nos pides, el que a Ti te agrada es darnos, es salir al encuentro del otro, es compartir con quienes no tienen, arriesgar rompiendo nuestros egoísmos muriendo para poder resucitar.

Creemos en ti, Padre-Madre

Éste es el camino que recorrió Jesús. A Él le llevó a Jerusalén, Y allí terminó con su vida entregada  por ser coherente con sus palabras.

Creemos en ti, Padre-Madre

6 Invocaciones

Hermanos, en la liturgia de la Palabra nos hemos acercado a una realidad profunda que Jesús sintió muchas veces: acreditarse por medio de signos extraordinarios o dejar claro que lo suyo era ser obediente a su Padre.

Jesús, queremos caminar contigo.

Padre-Madre, que tu santa Ruaj nos siga situando a los cristianos y a la Iglesia dentro de la historia y de la lucha por la justicia, y la paz que tanto necesitamos. No permitas que nos situemos al margen. Oremos.

Jesús, queremos caminar contigo.

Padre-Madre, que todos nosotros vivamos como hijos tuyos, que seamos tu voz, tu presencia, tu acogida, tus manos, y tu corazón. Oremos

Jesús, queremos caminar contigo.

Padre-Madre, sabemos nuestra tentación permanente: tener en vez de ser; que seamos capaces de elegir los valores de tu Reino, que optemos por ti, por la persona, por la re-conciliación, por la acogida, por la justicia y la paz. Oremos

Jesús, queremos caminar contigo.

Padre-Madre, que este tiempo de cuaresma sea una nueva oportunidad para hablar de Jesús en nuestras casas, con nuestros hijos y nietos, para recordar que nos quieres en el mundo, en los conflictos, allí donde se juegan los intereses de los pobres y marginados. Oremos:

Jesús, queremos caminar contigo.

Padre-Madre, que todos los hombres y mujeres que viven sufriendo, sin sentido y sin esperanza puedan encontrar en nuestra cercanía acogida y preocupación por ellos: un rayo de luz para seguir esperando y un lugar donde descansar. Oremos:

Jesús, queremos caminar contigo.

Padre-Madre bueno, te damos las gracias por este tiempo de cuaresma que se abre ante nosotros, concédenos la gracia de contemplar a tu hijo, tentado, probado, débil, sin ventajas pero a la vez confiado y sostenido por tu Amor. Amén.

7 Oración sobre las ofrendas Dios, generoso en dones y gracias. Tu Palabra nos ha llenado de vida y nos ha pre-parado para gustar el misterio de la muerte y resurrección del Señor tu Hijo y nuestro hermano. Amén

8 Canon

Te damos las gracias, Padre Dios, porque nos has creado, nos das la vida y estás en cada uno de nosotros.

Gracias porque podemos llamarte padre y madre, llenándonos así de confianza, y porque al considerarnos tu hijos nos acercamos a ti sin temor.

Gracias Padre porque, al hacernos hijos, nos das fuerza para luchar contra las tentaciones: para superar el consumismo desmedido que no nos deja disfrutar de los valores auténticos; o la tentación de dominar a los demás olvidando la inigualable satisfacción de sentir-nos útiles y regalar felicidad.

Querríamos superar nuestras propias debilidades y dedicarnos con la fuerza de tu espíritu a luchar contra las injusticias que desgraciadamente padece la mayor parte de la humanidad.

Invocamos tu auxilio y bendecimos tu nombre:

Santo, Santo…

Nos fallan las palabras para mostrarte nuestro agradecimiento, Señor y Padre nuestro, por habernos dado a tu hijo Jesús que, a lo largo de toda su vida, haciendo el bien y queriendo a la gente  te ha ido trasparentando y revelándonos que eres un Dios bueno.

Te damos gracias porque tu Hijo no recurrió a las pruebas del milagro que le hubiera dado gloria y poder, sino que se sometió a la muerte. No cayó en la tentación de idolatrarse sino que vino a servir y a pacificar.

Al final de su vida, al despedirse de los suyos, les pidió y nos pidió a todos nosotros, que nos reuniéramos en su nombre y le imitáramos en el servicio y entrega a los demás.

Que tu Espíritu haga de estos dones el Cuerpo y la Sangre de Jesús entregado por todos:

La víspera de morir…

Recordamos con cariño y respeto toda la vida de Jesús, que no escatimó esfuerzos y arriesgó su vida por difundir tu mensaje hasta que finalmente padeció por ello la muerte más injusta.

Gracias, Padre santo, por una vida tan ejemplar y heroica.

Queremos convertirnos a ti, ahondando en nuestra vida interior y en una verdadera oración; superando el afán desmedido de bienestar y preocupándonos ante todo del bienestar de los demás, de los de cerca y de los que viven lejos.

Te pedimos humildemente que abras nuestros oídos para que podamos escuchar tu voz en nuestro interior.

Apaga tanto ruido que nos envuelve y no nos dejan oírte. Eres lo más importante de nuestra vida.

Deseamos que la iglesia que formamos todos los cristianos sea la primera en irradiar ese estilo de vida que nos marcó Jesús y dé ejemplo de austeridad y entrega a los más necesitados de la tierra.

Que no caigamos en la tentación de los milagros fáciles y nos con-formemos con esperar  que nos construyan otros tu Reino.

Envíanos tu Espíritu para que no divinicemos  nuestro afán de bienestar cerrando nuestros ojos  a la opresión de los pobres; para que en este desierto cuaresmal avancemos en la conversión y confianza.

Gracias, Padre,  porque nuestros familiares y amigos difuntos disfrutan ya de tu compañía.

Nos unimos a ellos y, en el nombre de tu hijo Jesús con María su madre, te brindamos nuestro mejor homenaje,  ahora y siempre:

Por Cristo, con El…

9 Oración para después de la comunión

Padre-Madre Dios, esperanza de quienes creen en ti. Llena con tu santa Ruaj y defiende de toda tentación a quienes por la comunión estamos unidos a Cristo, y concédenos vivir diariamente  el camino de conversión en acción de gracias.

Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo y nuestro hermano. Amén

10 Oración por la paz

Hermano Jesús, tú que guías sabiamente la historia de tu Iglesia y de las naciones, escucha ahora nuestra súplica. Nuestros idiomas se confunden como antaño en la torre de Babel.

Somos hijos de un mismo Padre-Madre que tú nos revelaste-y no sabemos ser hermanos, y el odio siembra más miedo y más muerte.

Tú nos das la paz que promete tu Evangelio, aquella que el mundo no puede dar. Nos has enseñado a construirla como fruto de la Verdad y de la Justicia.

Sabemos que nos envías tu Santa Ruaj para reconciliar en una gran familia a los corazones y los pueblos. Venga a nosotros el  mundo del Amor, y confírmanos en la certeza de que Tú estás con nosotros hasta el fin de los tiempos. Amén.

Padre Ignacio Larrañaga