ANAFORA
L 1.- Es justo y necesario darte gracias, Padre, al comienzo de esta semana Santa, porque quieres que abramos las ventanas, ventilemos nustra alma, oreemos nuestro corazón, lavemos nuestra cara y todo nuestro cuerpo porque Tú, Señor, estás con nosotros y nos acompañas en este camino hacia la Pascua.
TODOS: Padre, es justo y necesario darte gracias.
L 2.- Te damos gracias, Padre, por habernos invitado a ir hacia Jerusalén pasando por este espacio verde de oración y de encuentro que es la Comunidad de creyentes, en la que has querido que aterricemos, venidos de orígenes tan distantes, después de haber recorrido tantos y tan diferentes caminos. Señor que sepamos velar y orar.
TODOS: Padre, es justo y necesario que te demos gracias.
L 3 – Señor Jesús hemos intentado comulgar a tus sentimientos, identificarnos con tus angustias, penas, dolores y esperanza evocadas en las narraciones que nos han llegado gracias a los evangelistas y transmitidas a través de los siglos, necesitamos de tu espíritu para saber dar sentido a todo lo que nos acontece y así contribuir a la expansión de tu Reino de justicia y de paz.
TODOS: Honor y gloria a ti, Señor.
L 4 – Queremos recordar tu renovada alianza con nosotros, los creyentes según lo plasmó el profeta Jeremías: “… pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.”
TODOS: Crea en mí, oh Dios, un puro corazón, renueva un espíritu firme dentro de mí; no nos rechaces lejos de tu rostro, no retires de nosotros tu santo espíritu.
L 5 – Con estos sentimientos nos atrevemos a recordar y hacer memoria de la última cena pascual, en la cual reunido con los discípulos el Señor Jesús, tomó pan, dio gracias al Padre, lo bendijo, lo partió y se lo dio a los discípulos diciendo:
TODOS: TOMAD Y COMED TODOS DE EL PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERA ENTREGADO POR VOSOTROS.
L 6 – Del mismo modo, tomó el cáliz en sus manos y dando de nuevo gracias, se lo dio diciendo:
TODOS: TOMAD Y BEBED TODOS DE EL, PORQUE ESTE ES EL CALIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERA DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODOS LOS HOMBRESY MUJERES, PARA EL PERDON DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN MEMORIA MIA.
L 7 – Este es el sacramento de nuestra fe.
TODOS: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección ¡Ven Señor Jesús!
L 8 – Recordamos a todos los que llevamos en nuestro corazón y que nos han precedido así como a los recién nacidos en este camino de muerte y resurrección. ( si alguien quiere que manifieste su recuerdo).
L 9 – Animados por el mismo Espíritu brindamos por la comunión evocada con esta alabanza:
TODOS: Por Cristo, con El y en El a ti Dios Padre misericordioso todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos. Amén.
L 10 – Unidos por este espíritu nos atrevemos a decir la oración que Jesús nos enseñó:
TODOS: Padre nuestro …
Démonos fraternalmente la Paz.