Jesús hace oír a los sordos y hablar a los mudos                                             26 de septiembre de 2021

1.-Saludo y presentación de la Celebración. En este domingo os proponemos el evangelio de San Marcos 7, 31-37 que correspondió al tiempo Litúrgico de hace unas semanas para comentarlo todos juntos y sacar sus enseñanzas que llevaremos a nuestra vida diaria.

2 Música Canción solidaridad, 4 primeras estrofas. Pág. 96 del cantoral

3.- 1ªLectura,  Evangelio según San Marcos 7, 31-37 Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. El, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir: « ¡Ábrete!» Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

4.- 2ª Lectura, Reflexión del Papa Francisco sobre el Evangelio (Mc 7, 31-37) relata la curación de un sordomudo por parte de Jesús, un acontecimiento prodigioso que muestra cómo Jesús restablece la plena comunicación del hombre con Dios y con los otros hombres. El milagro está ambientado en la zona de la Decápolis, es decir, en pleno territorio pagano; por lo tanto, ese sordomudo que es llevado ante Jesús se transforma en el símbolo del no-creyente que cumple un camino hacia la fe. En efecto, su sordera expresa la incapacidad de escuchar y de comprender no sólo las palabras de los hombres, sino también la Palabra de Dios. Y san Pablo nos recuerda que «la fe nace del mensaje que se escucha» (Rm 10, 17).

La primera cosa que Jesús hace es llevar a ese hombre lejos de la multitud. La Palabra de Dios que Cristo nos transmite necesita silencio para ser acogida como Palabra que sana, que reconcilia y restablece la comunicación.

Se evidencian después dos gestos de Jesús. Él toca las orejas y la lengua del sordomudo. Para restablecer la relación con ese hombre «bloqueado» en la comunicación, busca primero restablecer el contacto. Pero el milagro es un don que viene de lo alto, que Jesús implora al Padre; por eso, eleva los ojos al cielo y ordena: « ¡Ábrete!». Y los oídos del sordo se abren, se desata el nudo de su lengua y comienza a hablar correctamente (cf. v. 35).

La enseñanza que sacamos de este episodio es que Dios no está cerrado en sí mismo, sino que se abre y se pone en comunicación con la humanidad. Para realizar esta comunicación con el hombre, Dios se hace hombre: no le basta hablarnos a través de la ley y de los profetas, sino que se hace presente en la persona de su Hijo, la Palabra hecha carne.

Jesús es el gran «constructor de puentes» que construye en sí mismo el gran puente de la comunión plena con el Padre.

Pero este Evangelio nos habla también de nosotros: a menudo nosotros estamos replegados y encerrados en nosotros mismos, y creamos muchas islas inaccesibles e inhóspitas. Incluso las relaciones humanas más elementales a veces crean realidades incapaces de apertura recíproca: la pareja cerrada, la familia cerrada, el grupo cerrado, la parroquia cerrada, la patria cerrada… Y esto no es de Dios. Esto es nuestro.

5.-  Introducción al diálogo Según hemos escuchado, Jesús hace oír a los sordos y hablar a los mudos.  Más allá de lo espectacular de este milagro, lo importante es el símbolo y su significado. Las curaciones de sordos, narradas por los evangelistas, han de ser leídas como «relatos de conversión» que –al igual que en pasaje hoy leído- nos invitan a dejarnos curar por Jesús de las sorderas y resistencias que nos impiden escuchar su llamada al seguimiento. La ceguera y la sordera son símbolos de incomprensión y resistencia a la palabra de Dios

Jesús le grita al enfermo, y por extensión, a todos nosotros, una fuerte interpelación: «ÁBRETE» (“Effetá), una invitación a salir de esa “zona de confort” que nos hemos ido fabricando con el tiempo y atender el grito que en cada momento procede de los más necesitados e indefensos. Ese “Ábrete”  es una invitación a dejarnos trabajar por Jesús para abrir bien los ojos y los oídos a su persona y a su palabra. Porque si no escuchamos la Buena Noticia del Evangelio en cada momento de nuestra historia, si no captamos los signos de los tiempos que se multiplican a diario,  si no captamos el amor de Jesús a los que sufren, si nos encerramos en nuestros problemas y no escuchamos los de la gente…., caminaremos siempre medio-sordos, sin poder anunciar la Buena Noticia de Jesús.

¿Y cómo habremos de hacerlo? ¿En qué dirección ha de orientarse el oído para curar esa inconsciente sordera que nos acompaña? Lo sabemos…: escuchando siempre el clamor de los que sufren…, estén donde estén. Pues para ser cristiano, lo más decisivo no es qué cosas creemos, sino qué relación vivimos con Jesús. O, lo que es igual, en qué medida nos duele el sufrimiento de los más pobres e indefensos; y en qué medida nos atrevemos a trabajar por un mundo más humano y fraterno.

Así que,….para nuestra reflexión y diálogo, cabe preguntarnos, una vez más:

  1. A) ¿Mantenemos los oídos abiertos al clamor de los más necesitados? ¿No necesitamos abrirnos más a Jesús para dejarnos curar nuestra sordera? Como creyentes, ¿preferimos enrocarnos en nuestras convicciones de fe o estamos abiertos a la desestabilización que nos suscitan las crisis sociales y sus víctimas? (Abiertos al grito del dolor de los demás)
  2. B) Y, si no mantenemos los oídos suficientemente abiertos, ¿cuáles son los principales obstáculos, resistencias o prejuicios que nos dificultan o nos impiden vivir escuchando el clamor de los que sufren?

6.- Ofrendas Vamos a recordar a los colectivos, grupos que nos  ayuda a mantener los oídos abiertos:

  • Medios de comunicación
  • Comunidad
  • Recuerda a la Madre Juliana y su comunidad. Se ha recibido una carta con la difícil situación que vive esa Comunidad y que se distribuirá por el correo electrónico.
  • Colecta, bolsas, cuenta de la comunidad.
  • Espacio para ofrendas de miembros de la Comunidad
  • Ofrecemos el Pan como alimento corporal que deseamos alcance a toda la humanidad y como símbolo de Hermandad y Unión de la comunidad con el espíritu de Jesús.
  • El vino lo ofrecemos como símbolo de la alegría que se produce en nosotros cuando nos reunimos para trabajar por la justicia y la Paz.

7 Oración

Lector Que los sordos dejen de hacerse los sordos, que  se limpien los oídos a fondo y salgan a las plazas y caminos, que se atrevan a oír lo que tienen que oír: el grito y el llanto, la súplica y el silencio de las personas que ya no aguantan.

Lector Que los mudos tomen la palabra, hablen clara y libremente en esta sociedad confusa y cerrada, que se quiten miedos y mordazas y se atrevan a pronunciar las palabras que todos tienen derecho a oír: las que nombran, se entienden y no engañan.

Todos ¡Danos oídos atentos y lenguas liberadas!

Lector:   Que nadie deje de oír el clamor de los silenciados, ni se quede sin palabra ante tantos enmudecidos. Sed, para los que no oyen, tímpanos que se conmuevan; palabras vivas para los que no hablan; micrófonos y altavoces sin trabas ni filtros para pronunciar la vida y susurrar la esperanza, en todos los que caminan y buscan.

Lector.  ¡Que los mudos hablen y los sordos oigan! Que se rompan las barreras levantadas                                                                              de la incomunicación entre personas, familias, pueblos y culturas. Que todos tengamos voz cercana y clara y seamos oyentes de la Palabra en las palabras. Que construyamos redes firmes para el diálogo y el encuentro y el crecimiento en diversidad y tolerancia.

Todos ¡Danos oídos atentos y lenguas liberadas!

Lector: Que se nos destrabe la lengua y salga de la boca la Palabra inspirada. Que se nos abran los oídos para recibir, la Palabra salvadora, ya pronunciada, en lo más hondo de nuestras entrañas. Que se haga el milagro en los sentidos de nuestra condición humana para recobrar la dignidad y la esperanza.

Lector Para el grito y la plegaria, para el canto y la alabanza, para la música y el silencio,                                                                                                                      para el monólogo y le diálogo, para la brisa y el viento, para escuchar y pronunciar tus palabras  aquí y ahora, en esta sociedad incomunicada, Tú que haces oír a sordos y hablar a mudos…

Todos ¡Danos oídos atentos y lenguas liberadas!

8 Memorial: Por ello, congregados hoy en nombre de Jesús, repitamos los gestos y palabras de la última cena con sus discípulos

“Al acabar la cena hizo lo mismo con la copa….

“Este es el Sacramento de nuestra Fe”.

Todos, Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección, ven Señor Jesús

9.- Unidos repetimos la oración que Él nos enseñó… Padre Nuestro  (micrófonos abiertos)

10 Nos damos la PAZ

11.- Invitación a la Comunión  Preparémonos para compartir el Pan y el Vino

Todos: Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, dichosos los llamados a la Mesa del Señor

12.- Música                                         Beethoven, Sonata nº 14 opus 27: Claro de Luna

13.-Acción de gracias  Queremos dar gracias porque hemos tenido el privilegio de pertenecer todos estos años a una Comunidad que nos ha ayudado a abrir nuestros ojos y oídos al sufrimiento de los demás. Y dar gracias también por todos esos grupos y colectivos, con los compartimos el anhelo de un mundo mejor, que nos sirven de estímulo para seguir avanzando. Porque somos conscientes de que todavía tenemos algunos prejuicios que y ataduras que nos impiden estar todo lo abiertos que debiéramos en un momento en que el dolor de muchos lo exige.

14.- Avisos,