Talleres 2013-14

Fe y Cultura - Talleres 2013-14

Entrevista a Javier Vitoria

Evaristo Villar y Juanjo Sánchez

Francisco Javier Vitoria es escritor fecundo y profesor emérito de teología en la Universidad de Deusto y en la Universidad Centroamericana de El Salvador. Miembro de Cristianismo y Justicia y del Consejo de Dirección de la revista Iglesia Viva,  trabaja como sacerdote en la parroquia de El Salvador,  en Bilbao.

Frente al silencio opaco de la jerarquía y el remilgado leguaje de los teólogos áulicos en estos temas vidriosos, Javier, colega y amigo, habla con frescura y claridad meridianas. Podrás estar o no de acuerdo con su postura, pero tienes la ventaja de partir de una posición sólida y sincera.

Leer más...

 
Fe y Cultura - Talleres 2013-14

La economía del bien común                             El modelo económico del futuro

Resumen de Cristian Felber, abril de 2011

La economía del bien común es un libro de 150 páginas que se publicó el 16 de agosto de

2010 en la editorial vienesa Deuticke. Los fundamentos teóricos habían sido elaborados en

un libro precedente „Nuevos valores para la economía”, del mismo autor (Deuticke, 2008).

Desde entonces, una veintena de empresarios ha participado en la tarea de desarrollar y

detallar el modelo. Uno de los objetivos de la publicación del libro es escapar de la estéril

dicotomía “lo que no es capitalismo tiene que ser comunismo” y ofrecer una alternativa

sistémica humana. En el apéndice del libro, 70 empresas apoyan el modelo con su firma – lo cual es una señal de que el modelo no sólo es una hermosa idea utópica, sino que ha

emergido desde la práctica empresarial. Hoy, unas 250 empresas apoyan el modelo y 70 se

han decidido a implementarlo.

1. La economía del bien común reposa sobre los mismos valores que hacen florecer nuestras

relaciones interhumanas: confianza, cooperación, aprecio, co-determinación, solidaridad, y

acción de compartir. (Según recientes investigaciones científicas, las buenas relaciones

interhumanas son uno de los factores que más contribuyen tanto a motivar a los seres humanos

como a hacerlos felices.)

2. En la economía del bien común el marco legal experimenta un giro radical al pasar de estar

orientado según los principios de competencia y avidez de lucro a los de cooperación y

solidaridad. El significado del éxito empresarial cambia de beneficio financiero a contribución

al bien común.

3. El bien común será predefinido en un proceso participativo desde abajo y luego pasado a una

asamblea democráticamente elegida y anclada en la constitución a través de referéndum.

4. Un nuevo balance principal mide el bien común: el balance del bien común. Este balance

mide rendimientos sociales, ecológicos, democráticos y de justicia distributiva, cuyo conjunto

constituye el nuevo sentido de “éxito empresarial”. Este ya no se mide en términos monetarios,

sino en puntos neutrales. El máximo que se puede alcanzar son 1000 puntos del bien común.

5. Las empresas con los mejores balances disfrutan de incentivos y ventajas legales que les

permiten cubrir sus costes mayores y ofrecer los productos éticos a precios inferiores que los no

éticos: tasas de impuestos reducidas, créditos con interés reducido, prioridad en la compra púbica y programas de investigación,...

6. El balance financiero será el balance secundario. El beneficio financiero, antes el fin de la

actividad empresarial, se convierte ahora en un medio del nuevo fin: el bien común. Eso significa que sólo serán permitidas aquellas aplicaciones del beneficio financiero que aumenten el bien común: inversiones (con plusvalía social y ecológica), repago de créditos, reservas (limitadas), distribución a los que crean la plusvalía (máximo: 20 veces el salario mínimo) y créditos sin interés a co-empresas; mientras que las aplicaciones que reduzcan el bien común ya no serán legales: inversiones en los mercados financieros, adquisiciones hostiles, distribución a personas que no trabajan en la empresa, donaciones a partidos políticos.

7. Como el beneficio financiero ya no es un fin en sí mismo, las empresas recuperan la libertad de aspirar a su tamaño óptimo. Ya no tienen que temer que otras empresas se las “traguen” y ya no

les estará permitido tragarse a otras empresas; no necesitarán tener que crecer para ser más

lucrativas, poderosas o fuertes que los competidores. Todas las empresas serán redimidas de

la coerción estructural de tener que crecer y devorarse mutuamente.

8. Las desigualdades en las rentas y en la propiedad serán limitadas: la renta máxima no puede

ser más de 20 veces la renta mínima; la propiedad privada no puede exceder 10 millones de euros;

el derecho hereditario se limita a medio millón de euros por persona, en el caso de empresas

familiares a diez millones de euros por persona. Herencias que excedan estos límites serán

distribuidas como “dote democrática” a miembros de la generación siguiente. El objetivo de la

“herencia máxima” y “herencia mínima”: Cuanto más justamente distribuido esté el capital inicial

tanto mayor será la igualdad de oportunidades.

9. Empresas grandes con más de 250 empleados pasan parcialmente a la propiedad de los

empleados y los ciudadanos; empresas con más de 5.000 empleados al cien por cien. Los

ciudadanos serán representados por delegados directamente elegidos en „parlamentos

económicos regionales”. El gobierno no puede intervenir ni tiene propiedad en esas empresas.

10. El gobierno tampoco puede tocar los „bienes democráticos“, la tercera categoría de

propiedad aparte de la gran mayoría de pymes privadas y unas cuantas grandes empresas de

propiedad mixta. Bienes democráticos pueden ser: escuelas, universidades, hospitales, empresas

de abastecimiento de agua y energía, telecomunicación, transporte público o bancas: la

infraestructura básica.

11. Un bien democrático clave es „el banco democrático“. Este banco sirve – como todas las

empresas – al bien común y está controlado como todos los bienes democráticos por la ciudadanía

soberana y no por el Gobierno. Su servicio consiste en depósitos garantizados, créditos de interés

reducido y cuentas corrientes gratuitas. Los mercados financieros tal y como se presentan hoy ya

no existirán.

12. La democracia representativa será complementada por la democracia directa y la

participativa. El pueblo soberano tiene el derecho a a) corregir a sus representantes (el

parlamento), b) iniciar y adoptar leyes, c) iniciar y adoptar un cambio de la Constitución, y d)

controlar áreas claves de la economía como los bienes democráticos.

13. Aparte de la asamblea económica [del bien común] habrá otras convenciones para

profundizar la democracia: convención para la educación, una convención para la

democratización de los medios de comunicación, y una convención para la creación de bienes

democráticos.

14. Para anclar los valores de la economía del bien común en las generaciones futuras tan

profundamente como hoy está arraigada en la generación actual la visión del ser humano

socialdarwinista y capitalista, propongo cinco nuevas asignaturas obligatorias: emocionología,

ética, comunicación, educación democrática y experiencia de la naturaleza.

15. Como la noción de „éxito empresarial“será diferente en la economía del bien común, otras

competencias de gestión serán las más solicitadas. Las personas más responsables, sociables,

empáticas y capaces de atender al bien de todos y de la comunidad ecológica, serán los modelos

apreciados por la sociedad y las más buscadas por las empresas.

Las empresas que quieran apoyar el modelo de la economía del bien común pueden ponerse en

contacto directamente con el autor (que domina bien el español): www.christian-felber.at

O subscribirse directamente en la página web en la categoría „Unternehmen“. Está planeada

una versión en español: www.gemeinwohl-oekonomie.org

Actualizado ( Lunes, 05 de Mayo de 2014 16:49 )

 
Fe y Cultura - Talleres 2013-14

Comunismo para la Ciudadanía

Carlos Fernández Liria

Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid

A derecha e izquierda del espectro político siempre es preciso admitir que existe una idea políticamente irrenunciable, la idea de una república en la que los legislados sean a la vez legisladores, es decir, la idea de una sociedad de hombres libres e iguales, de una comunidad de ciudadanos.

Sobre este tema, hace ya varios años, publiqué junto con Luis Alegre Zahonero y Pedro Fernández Liria un libro ilustrado por Miguel Brieva y titulado Educación para la Ciudadanía. Democracia, Capitalismo y Estado de Derecho (Akal, 2009). En el fondo, sosteníamos la tesis de que el capitalismo es incompatible con las condiciones materiales necesarias que hacen posible la “ciudadanía”, al menos si con esta palabra nos referimos a algo que de verdad tenga que ver con lo que pensaron al respecto los filósofos de la Ilustración[1]. O por las mismas razones: que el capitalismo es incompatible con esa realidad política irrenunciable a la que solemos llamar Estado de Derecho.

Leer más...

 
Fe y Cultura - Talleres 2013-14

CRÍTICA  AL CAPITALISMO DESDE LA ÉTICA Y EL EVANGELIO                               Evaristo Villar             

III Encuentro Latinoamericano “Fe y Política       25 aniversario de la resurrección de Monseñor Proaño

Quito (Ecuador) 28-31 de agosto de 2013

Presentación

Sin noticia de las buenas noticias: Hora 25, un programa de radio de máxima audiencia sobre la realidad de cada día. El conductor de programa pregunta al final del debate a los tertulianos: ¿Y cuál sería la buena noticia de hoy? Silencio intenso. Después de unos instantes,  el conductor dice: Está claro… ¡y se cerró el programa!

“Para mantener el sentido común es preciso ser radical: Mantener los ojos abiertos; el “capitalismo del desastre” (Naomi Clein) avanza a ritmo acelerado hacia el abismo. Ya no es cuestión de elegir entre la reforma del sistema y la revolución. La verdadera revolución la está haciendo ya el sistema que avanza hacia el futuro dispuesto a sacrificar la humanidad y destruir la tierra.  Lo decía con claridad el 15 M “no somos antisistema, el sistema es antinosotros”. Reivindicar hoy,  no “la imaginación al poder” o lo “imposible” como en Mayo 68, sino algo tan de sentido común  como la vivienda, la salud, el trabajo, la pensión, es revolucionario. Por eso, para “conservar el sentido común es preciso ser hoy día revolucionario” (Carlos Fernández Liria en Éxodo 119[1]). ¿De qué vamos a hablar, pues? Del capitalismo en unos breves rasgos, antes de entrar en el juicio que se merece desde la ética y el Evangelio.

Leer más...

 
Fe y Cultura - Talleres 2013-14

Vaciamiento de la democracia y genocidios económicos.Coyuntura económico-política

Franz Hinkelammert

El vaciamiento de la democracia

Hay dos elementos decisivos de la actual crisis. Por un lado, la estrategia de globalización llegó a ser el obstáculo decisivo para lograr una respuesta frente a las grandes amenazas para nuestro mundo: la exclusión de partes cada vez mayores de la población mundial, la disolución interna de las relaciones sociales y la cada vez más visible destrucción de la naturaleza. Por el otro lado, la total subordinación de la política al automatismo de la deuda se ha transformado en el motor de este proceso destructivo.

Son los países democráticos, es decir, aquellos países que arrogantemente se presentan como las democracias modelo, quienes imponen esta política al mundo entero. Estos países tienen hasta ahora mayorías internas para esta política, y declaran como no-democráticos a todos los gobiernos que no aceptan incondicionalmente esta política. Si se someten a ella, son democráticos, aunque sus presidentes se llamen Pinochet o Mubarak. Por lo menos serían democráticos en su esencia, aunque no en su apariencia. Este criterio es el de las democracias modelo, sobre todo de EEUU y Europa. Con este criterio democratizan el mundo.

Pero, ¿por qué hay mayorías a favor de esta deficiencia mental? Brecht decía: solamente los terneros más grandes y tontos eligen ellos mismos sus carniceros. Pero se sigue eligiéndolos. Aunque a veces no.

Actualizado ( Domingo, 19 de Enero de 2014 17:09 )

Leer más...

 
Página 1 de 2