Celebraciones - Santo Tomás.

Eucaristía 28 de enero de 2.018                                            SANTO TOMÁS

Hacia una comunidad ecológica

1. Acogida

* Música: Selección de Músicos clásicos: Beethoven, 6 Mov 2º de la  sonata de primavera

2. Presentación

En el eje “Hacia una comunidad ecológica” queremos centrar la Celebración de hoy, en la que festejamos el día de nuestro patrón Santo Tomás de Aquino, por primera vez en este local.

Cuando preparamos la Celebración, veíamos que en este título se entrecruzaban las siguientes ideas:

  • Somos una Comunidad que quiere renacer, abrirse a la nueva realidad en la que vivimos, integrarse en el esfuerzo de muchos para hacer posible una sociedad más justa.
  • Somos una Comunidad que quiere profundizar en los principios y valores de la perspectiva ecológica, que conlleva cambios significativos en el modo de mirar y de vivir.
  • Somos una Comunidad cada vez más consciente de los emergentes que van abriéndose camino y que exigen una respuesta firme: el respeto y armonía con la tierra, la dignidad y liberación de las mujeres y la urgencia de restituir a los pueblos indígenas y autóctonos.

Sabemos que caminando juntos siguiendo los pasos de Jesús y compartiendo cada vez más entre nosotros como Él nos enseñó, iremos llenando de ternura nuestros esfuerzos y podremos dar respuestas a las urgentes necesidades que tienen la mayoría de la población.

Y sólo desarrollando otro modo de vivir, en el que predomine el respeto y la armonía ente todos y con la naturaleza, podremos asegurar la vida a las siguientes generaciones.

3. Lecturas

* 1ª Lectura: Laudato sí. Sobre el cuidado de la casa común. 2015Carta encíclica  de Francisco, Papa:

“La conciencia de la gravedad de la crisis cultural y ecológica necesita traducirse en nuevos hábitos (209). A la política y a las diversas asociaciones les compete un esfuerzo de concienciación  de la población. También a la Iglesia (214).

La gran riqueza de la espiritualidad cristiana, generada por veinte siglos de experiencias personales y comunitarias, ofrece un bello aporte al intento de renovar la humanidad. Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica…No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo. Porque no será posible comprometerse en cosas grandes sólo con doctrinas sin una mística que nos anime (216).

Sin embargo, no basta que cada uno sea mejor para resolver una situación tan compleja como la que afronta el mundo actual… A problemas sociales se responde con redes comunitarias…La conversión ecológica que se requiere para crear un dinamismo de cambio duradero es también una conversión comunitaria (219).

Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros  y en lo que nos rodea, cuya presencia “no debe ser fabricada sino descubierta, desvelada” (225).

¿Qué nos supone este estilo de vida, personal y comunitariamente?

“El amor, lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo, es también civil y político, y se manifiesta en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor…El amor social es la  clave  de un auténtico desarrollo…En este marco, junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos, el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alientan una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad(231).

Dios que nos convoca a la entrega generosa y a darlo todo, nos ofrece las fuerzas y la luz que necesitamos para salir  adelante (245) Caminemos cantando. Que nuestras luchas y nuestra preocupación por este planeta no nos quiten el gozo de la esperanza (244).”

* Música: ADIEMUS, 2 Tintinnabulum (2.15)

*   2ª Lectura: Las Bienaventuranzas y de Hechos (2, 43-45)

Evangelio  Mt 6, 1-12

Al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sento0 y se le acercaron los discípulos

Él tomó la palabra y se puso a enseñarles así:

  • Dichosos los que eligen ser pobres, porque esos tienen a Dios por Rey
  • Dichosos los que sufren, porque esos van a recibir consuelo
  • Dichosos los no violentos, porque esos van a heredar la tierra
  • Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque esos van a ser saciados
  • Dichosos los que prestan ayuda, porque esos van a recibir ayuda
  • Dichosos los limpios de corazón, porque esos van a ver a Dios
  • Dichosos los que trabajan por la paz, porque a esos los va a llamar Dios hijos suyos
  • Dichosos los que viven perseguidos por su fidelidad, porque esos tienen a Dios por Rey
  • Dichosos vosotros cuando os insulten, os persigan y calumnien de cualquier modo por causa mía. Estad alegres y contentos que Dios os va a dar una gran recompensa;  porque lo mismo a los profetas que os han precedido.

Hechos 2, 43-45

"Toda la gente sentía un santo temor, ya que los prodigios y señales milagrosas se multiplicaban por medio de los apóstoles. 44. Todos los que habían creído vivían unidos; compartían todo cuanto tenían, 45.vendían sus bienes y propiedades y repartían después el dinero entre todos según las necesidades de cada uno."

*   Reflexión en silencio con música de fondo. ADIEMUS, 2 Tintinnabulum (hasta 2,15)

Canción: Hay que vivir amigo mío, pg. 66 (con la estrofa 2)

3. Las ofrendas:

* Posters de mujeres y tierras

* Maceta con flores

* Libro de la Comunidad

* Las bolsas y música de fondo. ADIEMUS, 9 Hymne

* El pan y vino.

* Invitación  a la comunidad.

4. Anáfora: oración eucarística:

P. ¿Cómo podremos, nosotros y nosotras, tan inseguros y temerosos ante lo desconocido, darte gracias hoy y bendecirte, Señor, a ti que eres siempre un Dios sorprendente nuevo e imprevisible?

Asamblea: Tú eres la luz que enciende las tinieblas; tú vas siempre en cabeza, delante, abriendo camino.

L1. Nosotras y nosotros vivimos generalmente esclavos de las costumbres, nos agarramos tozudamente a lo ya conocido y nos resistimos, como estatuas de piedra, a volver la cara a un futuro siempre incierto, aunque cargado de promesa. Nos olvidamos de aquella máxima de Jesús que dijo: “quien pone la mano en el arado y vuelve la vista atrás no es apto para el Reino de Dios”.

Asamblea: Tú, Señor, eres lámpara para nuestros ojos; guía y sendero para nuestros pasos inciertos.

L2. No somos la sal que sazona la tierra, ni aquella luz cálida y tierna que ayuda a crecer la semilla. Confiamos más en la serena estabilidad del valle que en la desequilibrante pirueta  del ciervo encaramado en la roca.

Asamblea: Pero hoy nos mueve a emulación y gratitud la aptitud de tantos hombres y mujeres que rompieron con las engañosas seguridades del presente y se abrieron a los signos de su tiempo.

L3. Así lo hizo Jesús de Nazaret al precio de su propia vida: rompió con las inhumanas tradiciones de la religión de sus días y abrió el camino hacia una forma alternativa de vida y convivencia. Así lo hizo también Tomás de Aquino abriendo la fe cristiana a la nueva inculturación del Islam y de la filosofía de los clásicos griegos. Y así lo siguen haciendo hoy quienes, desde la ciencia y las religiones, se empeñan en cuidar todas las vidas frente a los destrozos de un sistema que mata al ser humano y agota los recursos del planeta.

P. Reconociendo  tu presencia,  Dios de todos los universos,  en estos bellos ejemplos que nos ofrece a diario la historia, unimos nuestras voces para cantarte: SANTO, SANTO,  SANTO, LOS CIELOS TE PROCLAMAN… (P. 50).

P. Queremos hacer ahora memoria de Jesús de Nazaret, para nosotros luz perenne sobre el candelero de la historia: queremos celebrar las buenas noticias que de él nos han dejado sus testigos y  sus gestos revolucionarios que siguen siendo aún fuente de inspiración para una gran parte de la humanidad.

Asamblea. Jesús no se acomodó a las seguridades de su tiempo: ni al orgullo de su raza ni al supuesto destino de su pueblo; Jesús rompió con la religión meramente ritualista y formal  y apostó por la justicia debida a los pobres que va más allá de la ley; Jesús se enfrentó a todo lo que esclaviza y se abrió como una flor al calor de las bienaventuranzas.

L4. Jesús aceptó a cuerpo limpio el conflicto con los poderes opresores de su tiempo, perdió la apuesta y los poderes lo excomulgaron de la sinagoga,  lo mataron en la cruz y lo enterraron fuera de la ciudad… Pero Dios,  testigo del atropello, lo rehabilitó y lo presentó como un referente en la historia.

P. En este Jesús de Nazaret, humanización brillante del proyecto de Dios, y en tantas y tantos otros testigos de su presencia en el ancho mundo, apoyamos hoy nuestra esperanza y nos disponemos a  repetir los gestos de su Última Cena que serán siempre un grito profético por el cuidado de la vida: TOMÓ PAN…

Asamblea: Anunciamos su muerte, proclamamos su resurrección, ven Señor Jesús.

P. Te presentamos ahora, Dios del universo y de esta tierra nuestra, señor de todas las vidas y de todas las razas, las grandes preocupaciones que en estos momentos nos embargan.

L5. Queremos que esta nueva etapa que estamos iniciando en comunidad nos abra, desde la fe, a los muchos hermanos y hermanas que, desde distintos estilos y confesiones religiosas,  se dirigen a ti con la misma confianza; que nos asocie a los movimientos sociales y culturales,  que tenemos por vecinos, en su lucha por una tierra compartida y una sociedad más justa y alternativa: nos gustaría llegar a compartir parte de lo que somos y tenemos con los que sufren y gozan en este barrio que ya ha empezado a ser también un poco nuestro.

L6 Queremos también ser aliados, compañeros y compañeras de viaje, de quienes sueñan y luchan a diario por otra forma de convivencia: donde se superen las desigualdades de género y de clase, de color y de raza; donde se instaure la paz con justicia entre las personas y pueblos violentados; donde, frente a tanto dogmatismo y fanatismo imperante y excluyente, se imponga el respeto, la acogida solidaria y la libertad de conciencia de todas las personas.

L7. Y queremos, finalmente, que quienes han sido parte de nuestra comunidad y familia, hermanas y hermanos que ya han muerto, encuentren  en ti, Dios Padre y Madre, un regazo y unas manos cogedoras;  y que las personas enfermas, ancianas y aquellas a quienes les está faltando la esperanza puedan recibir, de nuestro cariño y cuidado, la acogida y compañía que necesitan.

Asamblea: ¡Ojalá que esta memoria de Jesús que estamos celebrando nos mueva a seguir sus huellas, conmovidos por las mismas grandes causas que orientaron su vida!

5. Padrenuestro y la paz:

6. Comunión *  Música: Karl Jenkins, 12 Benedictus

7. Acción de gracias y sé abre a la Comnidad.

Hoy nos sentimos contentos de poder celebrar, otro año juntos, el día de nuestro patrón (y cuando decimos juntos, nos referimos también a todos y todas los que por una razón u otra no pueden hoy acompañarnos, pero están aquí entre nosotros y en nuestros corazones). Una vez más en esta celebración, somos conscientes de que la Comunidad está íntimamente vinculada a nuestras vidas.

Juntos emprendimos hace tiempo un camino, por el que seguimos transitando y que nos ha ido abriendo a distintos momentos. Este camino va en busca de una nueva humanidad con otros valores, donde los principios fundamentales sean el respeto y el cuidado de la tierra y de todos los seres creados. En el momento actual, este es un reto que tenemos entre las manos: atender y proteger a esa casa común que es la tierra, para que sea cuidada,  compartida y disfrutada por todos y todas.

Juntos también hemos ido aprendiendo a cambiar la dirección de nuestra mirada, y juntos hemos oído la llamada dramática de nuestros hermanos y hermanas más débiles y sufrientes, los que tenemos cerca y los que nos reclaman desde lejos, todos esos que no tienen cabida en la casa-sociedad que hemos creado. Su visión nos duele y no somos insensibles a esa llamada,  pero mirarles a los ojos sólo es el primer paso; sabemos bien que la verdadera compasión, esa que incluye Jesús en su mensaje, tiene que ir acompañada de la reflexión, del análisis y del compromiso que nos impulse a trabajar por la justicia.

Seguimos eligiendo recorrer el trecho que nos queda juntos y al lado de muchos otros.

Nuestra fe, que alberga muchas dudas, se afianza y toma sentido en la Comunidad. Nuestra esperanza la construimos día a día  trabajando juntos por ese otro mundo al que aspiramos. Gracias Padre-Madre por nuestra Comunidad.

8. Despedida y Canción: Gaudeamus Igitur (pág. 29)