Celebraciones - Santo Tomás.

TOMAS DE AQUINO: INTEGRADOR DE CULTURAS                      25 de enero de 2.004

1)         Música trompetera: Allegro de la Sonata a4 de Johann Friedrich Fash (542-14)

2)         Acogida, saludo e introducción del tema. Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia, nace a mediados del siglo XIII, de familia noble, se ve envuelto en intrigas políticas, pasa por la cárcel. De espíritu crítico, conecta con su tiempo, es un gran estudioso que trabaja y ora sin desfallecer. La novedad y audacia de su pensamiento le valió que lo retiraran de París, le siguió la polémica hasta su muerte.

Defendió la compatibilidad de la Fe y la Razón, Dios le concedió sabiduría e inteligencia extraordinarias que él puso al servicio de la Fe, profundizó en la filosofía de Aristóteles y del mundo griego. Iluminó con su pensamiento la política, el concepto de autoridad, la organización social, la ley.

Contempló el Universo y se hizo las grandes preguntas de la humanidad y buscó en la creación  indicios de su creador. A su muerte fue rehabilitado por la Iglesia y se le considera uno de los grandes santos de todos los tiempos.

Hoy queremos traerlo a nuestra celebración como referencia de persona esforzada que busca la verdad a través de todos los hombres y de todas las cosas con la poderosa herramienta de la razón, sin prejuicios, sin miedos, y con plena confianza en Dios.

3)         Canción. Alegre la mañana                                                                     nº 1 pg1

4)         1ª Lectura   (1 Corintios 1,26-29)

5)         Coral P. Casaldáliga                                      Laudate omnes gentes

6)         2º Lectura (dramatizada) Jn Cap. 9   . Ver celebración del 26 de enero de 2.003

7)         Reflexión. La dialéctica entre Razón y Fe, Tomás de Aquino la sublimaba elevándose a una supraracionalidad, a una condición del espíritu, a una creencia en lo trascendental.

En la época en que le tocó vivir a nuestro Patrón, su discurso fue esclarecedor y dado que no había una relación próxima de contraste con otras creencias igualmente verdaderas, no generó mecanismos culturales más o menos fundamentalistas.

Hoy su pensamiento ha sido secuestrado por los guardianes de la verdad como fuente de exclusión. Y, en paralelo, también los que se sienten guardianes de cada creencia y de cada cultura han establecido igualmente sus propias fuentes y mecanismos de exclusión del diferente. Y decimos de cada cultura por que, si muchas veces se afirma que la religión es un hecho cultural, no es menos cierto que la cultura es, también, un hecho religioso.

Hoy quisiéramos celebrar su mensaje cómo fuente de amor antes que de conocimiento; pensamos que ésta es la mejor y  quizá única vía para que las creencias verdaderas se despojen de todo fundamentalismo.

Para argumentar nuestra propuesta partiremos de una bella parábola budista…en la que un  noble señor quería casarse con la más bella muchacha del lugar. Le preguntaron si debía de ser morena o clara, alta o baja, de ojos redondos o rasgados, etc. Pero él sólo sabía responder que tenía que ser la más bella...

Todos aspiramos a la religiosidad más verdadera, pero no sabemos responder si debe de ser joven o anciana, morena a rubia, de pueblo o de ciudad... ¿No será que objetivamos lo que constitutivamente es relativo? El problema es suficientemente importante para merecer un nuevo párrafo. Hay algo indiscutiblemente grande, bello y aún verdadero en la pretensión de universalidad de las cuatro religiones monoteístas y misioneras(1). Si yo estoy convencido de la verdad, utilidad y bondad de algo es más que lógico que la quiera hacer participar a mis semejantes. Pero hay algo igualmente perturbante cuando la tal universalidad se interpreta como exclusividad y cuando se pierde de vista el carácter relativista de todo el mundo.

En la medida que nuestra verdad, nuestra creencia, pasa a ser la más verdadera en lugar de la más bella, la exclusión está servida. Nos esforzamos entonces en el conocimiento antes que en el amor y abjuramos de nuestra misión de trabajar, de “misionar” por un mundo mejor

Creemos que nuestra Asamblea Eucarística, siguiendo las enseñanzas de nuestro Patrón debe ser un espacio abierto, solidario e igualitario en el que aprendemos, oramos, recordamos y compartimos la belleza de las creencias verdaderas.

Con ello la apertura hacia otras creencias debe ir paralela a la apertura a otras culturas

Como occidentales, estamos convencidos de la superioridad de nuestra cultura.

Sentimos temor de poder perder cosas que creemos nos pertenecen, ideas que nos son muy queridas:     Los Derechos Humanos La Democracia… y también las Bienaventuranzas…son elaboraciones occidentales que tendremos que negociar y compatibilizar en una nueva convivencia, con otros planteamientos.

Estamos como dentro de un cuarto oscuro, que además es el cuarto de los trastos y está lleno de montajes ideológicos y religiosos varios, sin nada que nos alumbre para ver que es lo mejor. Y tenemos que amueblar una casa donde estemos todos a gusto.

Tendremos que aprender que ningún axioma es más importante que la vida y que la convivencia.

(1)       Lo escrito en cursiva es un extracto del artículo “El futuro de la religión no es la religión del futuro” de Salvador Pánniker, publicado en el nº 13 de EXODO en Mayo 92. Para el autor, las cuatro religiones “misioneras” del presente son el budismo, el cristianismo, el islam y el marxismo.

8)         Canción: Una ciudad para todos                                                      nº 33, pg 20

9)         Ofrendas: Testigo, Díptico, Proyectos

10)       Anáfora Luz en el Candelero

P ¿Cómo podremos. Señor, bendecirte y darte gracias a ti que eres un Dios sorprendente y siempre nuevo, nosotros, tan seguros en nuestras posiciones, tan inmovilistas y reacios a lo desconocido?

Todos: Tú, Señor, eres la luz que rompe las tinieblas, Tú vas siempre delante, abriendo camino, dando la cara, rompiendo los sellos del futuro.

E.1: Nosotros vivimos presos de la manía:

Nos agarramos tozudamente a lo heredado, conservamos como un tesoro las cosas viejas, siempre avanzando en la historia con la cabeza vuelta hacia al pasado. ¿No estamos corriendo el riesgo de convertimos en estatuas de sal? ¿No estamos olvidando esta máxima de Jesús:

"quien pone la mano en el arado y vuelve la vista atrás, no es digno de mi"?

E.2: ¿Por qué. Señor, nos salen tantas raíces en los pies? No somos la sal que se disuelve en la tierra, ni la luz que alumbra desde el candelero.

¿Por qué nos identificamos más con el árbol que se arraiga en la tierra que con la grácil silueta del ciervo que se encarama en la montaña? ¿De dónde nos nace tanto afán por mantener las viejas costumbres y conservar inamovibles las tradiciones?

Todos: Hoy te damos gracias y te bendecimos. Señor, por los hombres y mujeres inquietos y buscadores que, siguiendo las huellas de Jesús, están rompiendo las falsas seguridades del presente y anticipando un futuro siempre nuevo y prometedor.

E.3: Así lo hizo Jesús y en ello le fue la vida: rompió con las falsas tradiciones del judaísmo de su tiempo y abrió el espíritu humano hacia lo desconocido del Reino. Así lo hizo Tomás de Aquino abriendo la razón cristiana a la nueva inculturación del Occidente cristiano. Así lo están haciendo hoy quienes, desde el centro o desde la periferia de nuestra Iglesia están respondiendo a los desafíos históricos de nuestros días.

P. Envíanos tu Espíritu, siempre nuevo y renovador, para que al lado de estas personas sabias y cabales, mártires y luces sobre el candelero de nuestros días, alabemos tu sorprendente aventura diciendo: SANTO, SANTO...

P. Recordamos ahora a Jesús, Luz perenne sobre el candelero de la historia, hombre inquieto e incorformista, luchador y contestatario de sus días.

Todos: Jesús no se acomodó a las seguridades de su tiempo, ni al orgullo de su raza, ni al destino de su pueblo: rompió las barreras de una religión privatizada, apostó por la justicia, más allá de la ley, transgredió las tradiciones inhumanas, declaró la guerra a todo lo caduco y se abrió como la luz al nuevo mundo de las Bienaventuranzas.

E.4: Jesús aceptó a cuerpo limpio el conflicto con las seguridades de su tiempo y le mataron en la cruz, por decisión de los poderes fácticos de su pueblo.

P. Sobre la esperanza de este mundo y sociedad nuevos, anunciados en estas vidas por el Reino, apoyamos hoy nuestra fe y nos atrevemos a repetir en memoria suya los mismos gestos que Jesús realizó en la Cena de despedida de sus discípulos: ...

Todos: Padre nuestro, confesamos que en este pan y en este vino está presente entre nosotros el Espíritu de Jesús de Nazaret, que nos amó hasta dar la vida por nuestra vida y que nos prometió estar siempre a nuestro lado hasta hacer de este mundo un reflejo de tu Reino.

E.5: Te presentamos ahora nuestras preocupaciones y necesidades:

Te presentamos esta nuestra comunidad: que la nueva etapa que estamos atravesando con éxito, que a todos nos está haciendo más responsables y participativos, no se encierre en la seguridad de una familia bien acomodada; que se abra desde la fe a todos los retos del mundo de hoy que sepa asociarse a todos los esfuerzos por una sociedad más justa y que nunca se crea autosuficiente, ni le sean ajenas las dificultades de sus hermanos en la fe.

E.l: Que los hombres y mujeres que están luchando por un mundo en el que se superen las guerras, las injusticias, las esclavitudes, los dogmatismos, los fundamentalismos y las exclusiones nos tengan siempre como sus aliados y mejores amigos.

E.2: Que nuestros familiares más cercanos, los que han muerto, los que están enfermos, los que están más faltos de esperanza, te encuentren a ti. Señor, como refugio y consuelo.

Todos: Que intentemos ser, Señor, con tu ayuda, azote de nuestras falsas seguridades, luz sobre la ofuscación y el dogmatismo y compañeros infatigables de nuestros hermanos y hermanas más frágiles

P. Que la comunión con el Espíritu y la vida de Jesús nos haga dignos de ti. Señor, para que intentando vivir con él vivió seamos para ti la comunidad de hombres y mujeres en los tú te complaces, por los siglos de los siglos. Amen.

11)       Música para la Comunión: Coral P. Casaldáliga Nada te turbe

12)       Acción de Gracias: Himno del Universo s/ Así hablaba Zaratustra de R. Strauss   1)         Bendita seas, Materia universal, duración sin límites, río sin diques, triple abismo de estrellas, de átomos, de generaciones, tu, que desbordando nuestras medidas estrechas nos revelas la dimensión misma de Dios.

2)         Bendita seas Materia impenetrable, tú, que tendida por doquier entre nosotros y el mundo de las Esencias nos haces padecer por el deseo de penetrar en el mundo sin costuras de los fenómenos.

3)         Bendita seas mortal Materia, tu, que disociándote un día de nosotros nos introducirás a la fuerza en el corazón mismo del Ser. Sin ti, sin tus ataques, viviríamos inertes, estancados,  ignorantes de nosotros mismos y de Dios.

1)         Te bendecimos, Materia, evolución irresistible, reducida o transfigurada, peligrosa materia, mar violenta, indomable pasión, tú que nos devoras y nos obligas a trabajar para arrancarte el sustento, nosotros te bendecimos en tu totalidad y en tu verdad.

2)         Te saludamos, inagotable capacidad de ser y de transformación, potencia universal de acercamiento y unión mediante la cual se entrelaza la muchedumbre de las mónadas y en la que todas convergen en el camino del Espíritu.

3)         Te saludamos, fuente armoniosa de las almas, cristal límpido de donde surge la nueva Jerusalén, medio divino cargado de Poder Creador, Océano agitado por el Espíritu. Arcilla amasada y animada por el Verbo encarnado.

10 ACCION DE GRACIAS.    Las Bellaventuranzas       J. IGNACIO G. FAUS

Sabiendo Jesús que los hombres estaban cansados y que habían perdido toda fe en que la lucha por mejorar el mundo tuviera un sentido, propuso la experiencia de la belleza como único camino para llevar las gentes hasta el Dios perdido, subió a la montaña, donde se había congregado una gran multitud y les enseñaba diciendo:

Preciosos los que optan por los pobres, porque transparentan el proyecto de Dios para este mundo.

Preciosos los no violentos porque, a la larga, salvarán la belleza de la tierra.

Preciosos los que se afligen  por el estado de este mundo en lugar de cerrar los ojos a él.

Hermosos como pocos los que tienen hambre y sed de justicia porque, al buscarla,  se saciarán de una belleza escondida, superior a toda belleza creada.

Bellísimos los misericordiosos porque están alcanzando la belleza misma de Dios.

Espléndidos los limpios de corazón porque encontrarán a Dios sin necesidad de buscarlo a su pequeña medida.

Maravillosos los hacedores de paz porque llevan la impronta admirable de su Padre Dios, aún más que la naturaleza.

Resplandecientes, absolutamente resplandecientes, los que padecen persecución por la justicia, porque les aseguro que ni el genio de Mozart, ni la paleta de Velázquez, ni Salomón en toda su gloria han logrado revestir lo humano de acordes  y de esplendores tan brillantes

Por eso les digo simplemente: contémplenlos y quedarán radiantes, y entonces me hallarán a Mí,  aunque no lo sepan.

14)       Bendición y Gaudeamus igitur (sin coro)