Celebraciones - Vida Comunitaria.

LA IGLESIA DE JESÚS 10 de marzo de 2013

1.-  Entrada:  Música

2.-  Canto:  Pág. 84  nº  97

3.-  Saludo y presentación:

4.-  Primera lectura:

En muchas ocasiones sentimos con tristeza la manera de situarse la Iglesia en nuestro mundo. Es como si no supiera relacionarse en democracia. Como si tuviera que competir para imponer su criterio en todos los órdenes. Pensamos que la Iglesia de Jesús no se impone sino que es como la sal o la levadura que se pierde en la masa para fecundarla. Como referente de este modelo evangélico de estar en el mundo hemos tomado unos textos del concilio Vaticano II.

La Iglesia de Jesús en el Vaticano II

La Iglesia del Vaticano II se sentía: “íntima y realmente solidaria del género humano y de su historia”, “instituida no para dominar sino para servir”y “deseosa de ofrecer al genero humano su sincera colaboración para lograr la fraternidad universal” ; a la vez que “humilde como para decir a los fieles que no siempre tiene a mano la respuesta adecuada a cada cuestión” y que “no piensen que sus pastores están siempre en condiciones de poder darles inmediatamente solución concreta a todas las cuestiones que surjan”.

En la conciencia de su misión la llevaba a confesarse: preocupada “no sea que imitemos a aquel rico que se despreocupó por completo del pobre Lázaro”, culpable “en parte no pequeña en la génesis del ateísmo” y “llamada por Cristo a esa perenne renovación de la que ella  en cuanto institución terrena y humana necesita constantemente”.

Y por todo eso buscaba relacionarse con el mundo: desde la convicción de que “la verdad no se impone de otra manera sino por la fuerza de ella misma, que penetra suave y fuertemente en los espíritus” y de que el hombre que yerra sigue conservando la dignidad de persona humana; y sabiéndose necesitada de la ayuda que “los hombres de toda clase y condición sean o no creyentes pueden prestarle” en las grandes cuestiones actuales.

Desde ahí la Iglesia se profesaba públicamente: “reconocida por el dinamismo en la promoción de los derechos humanos” que brotan de la fuerza del evangelio y esto le llevaba a sentirse “no ligada a ninguna forma particular de civilización humana ni a sistema alguno político, económico o social” y  finalmente “dispuesta a renunciar al ejercicio de ciertos derechos legítimamente adquiridos, tan pronto como conste que su uso puede empañar la pureza de su testimonio”.

Una Iglesia así, cercana al ser humano y al Dios de Jesús, nos puede hacer recuperar de nuevo la esperanza que un día vivimos  con el concilio Vaticano II.

(Adaptación del cuaderno 153 ¿Que pasa en la Iglesia? pags. 19-20   Cristianismo y Justicia)

5.-  Canto:  Pág. 84  nº 97

6.-  Segunda Lectura: Lucas 22,  24-27

7.-  Introducción a la reflexión:

Bastaría con las lecturas que se han hecho, tanto del Evangelio, como del Vaticano II, para la reflexión que os proponemos, que, como ha anunciado al principio Guillermo, queremos centrarla hoy en lo que desearíamos que se convirtiera la Iglesia con el advenimiento del nuevo Papa.

Simplemente, por añadir alguna cosa más que nos ayude a esa reflexión, voy a leeros brevemente algunas cosas que han dicho personas relevantes del cristianismo que consideramos próximas al mensaje de Jesús:

Por ejemplo, Pagola, en una entrevista a propósito de cómo sería la Iglesia que volvería a Jesús:

“Una Iglesia preocupada por la felicidad de las personas, que acoge, escucha y acompaña a cuantos sufren; a la que la gente reconoce como “amiga de pecadores”. Una Iglesia donde la mujer ocupa el lugar querido realmente por Jesús. Una Iglesia más sencilla, fraterna y buena, humilde y vulnerable, que comparte las preguntas, conflictos, alegrías y desgracias de la gente...”.

O lo que decía Díez Alegría en su libro “Teología en serio y en broma”:

“Pero ¿quién piensa en el secuestro de Jesús por parte de la iglesia?. El secuestro ha consistido en quitar de en medio a Jesús para poner en su lugar a la iglesia. A la operación han ido contribuyendo, a través de la historia, sobre todo, los jerarcas y, en general, los “hombres de iglesia”.

O Arregui, a propósito de la renuncia de Ratzinger como Benedicto XVI:

“Yo hubiera deseado que B.XVI, antes de renunciar, hubiera hecho uso de sus poderes absolutos, para poner fin a este sistema, promulgando un escueto decreto que rezara más o menos así: “En virtud de los poderes divinos.... yo B-XVI, un hombre como otro cualquiera, pero papa todavía, defino solemnemente que el poder universal y la infalibilidad atribuidos al papa, son doctrina humana y errónea. Y por este decreto declaro abolido el modelo monárquico del papado como contrario al Espíritu que animaba a Jesús de Nazaret....  “Todo esto parece un delirio, pero la renuncia de un papa servirá de muy poco mientras siga en pie el modelo medieval del papado.”

Creo que compartimos todos estas aportaciones, pero para no quedarnos en la crítica pura y dura, deberíamos también reflexionar sobre nuestra responsabilidad a la hora de exigir los cambios que deseamos en la iglesia de la que formamos parte y, para ello, si queremos que sea democrática, debemos participar en su gestación.

Tenéis la palabra.

8.-  Canto: Pág.  49  nº  57

9.-  Ofrendas:

  • Testigo:

Ofrecemos el testigo de la comunidad, como símbolo de que no debemos quedarnos parados, estáticos, en el confort de la reunión de amigos y el cariño que nos tenemos, con todo lo bueno que eso es; tenemos que seguir avanzando en busca de esa iglesia que queremos, humana, fraternal, abierta a todo el mundo, y comprometida con el mensaje de Jesús de Nazaret.

  • Luz:
  • Documentos Vaticano II:
  • Evangelios
  • Colecta
  • Pan y Vino

10.- Anáfora

E 1.- Levantemos el corazón.

TODOS.- Lo tenemos levantado hacia el Señor.

E 2.- Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

TODOS.- Es justo y necesario.

E 3.- En verdad es justo que nos congratulemos con la renuncia al papado de Benedicto XVI. Un hecho de elemental sentido común pero, al mismo tiempo, históricamente insólito. Lo que revela que en la Iglesia como  Institución  resulta extraño lo que es ordinario en la sociedad normal. Y lo que permite al mismo tiempo confiar en que tal novedad pueda terminar siendo una puerta abierta a otros y más profundos cambios.

E 4.- Y es necesario que, por nuestra parte, nos abramos también a la esperanza. Una esperanza sobre la que no debe desanimarnos el habernos visto tantas veces defraudados. Sigue siendo verdad que Tú escribes  derecho hasta con renglones torcidos...

TODOS.- Así, nos ratificamos en la ilusión con la que se constituyó hace ya tantos años  aquella Parroquia- Comunidad que, al hilo de la inspiración del Concilio Vaticano II, pretendía estar a la altura de los signos de los tiempos. En cuyo objetivo queremos seguir caminando, contando con tu ayuda a nuestro propósito de actualización  día a día.

E 5.- Por eso te cantamos el himno de júbilo de la misa salvadoreña:

TODOS.- SANTO, SANTO, SANTO, SANTO...

E 6.- A ti, Padre compasivo y misericordioso, te pedimos que aceptes y bendigas esta eucaristía que hoy, especialmente, queremos celebrar por nuestra Iglesia, para que abra las ventanas cerradas a los signos elementales de cambio que  nos demandan, entre otras cosas, la lucha contra las desigualdades del mundo, la efectiva emancipación de las mujeres, el pluralismo cultural y la democracia.

E 7.- Y ello a la luz del mensaje iluminador, para todo tiempo, que en favor de los más pobres y necesitados nos trajo Jesucristo.

Quien, en la última cena pascual que tuvo con sus discípulos, tomó el pan en sus manos y lo partió y repartió diciendo:

TODOS.- TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.

E 8.- Del mismo modo, acabada la cena, tomó la copa de vino, te dio gracias y la pasó a sus discípulos diciendo:

TODOS.- TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODA LA HUMANIDAD PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN MEMORIA MÍA.

E 9.-Este es el sacramento de nuestra fe.

TODOS.- Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús.

E 10.- Hacemos presentes en este momento a  las muchas personas que luchan por conseguir los ideales que hemos señalado, sean creyentes o no creyentes, cristianos o no. En especial, a los miembros de la comunidad que hoy, eventualmente, no están aquí. Y, como destacado, a nuestro obispo emérito Pedro.

TODOS.- Y a los que ya se fueron al otro lado de esta vida pero cuyo ejemplo y recuerdo permanece en nosotros. Lo hacemos en silencio o, si alguien lo prefiere así, expresando sus nombres.

(PAUSA - MEMENTO)

E 11.- Para sellar este compromiso contigo, Señor, brindamos con los frutos de la tierra y del trabajo humano que antes te ofrecimos y que Tú nos devuelves convertidos en pan de vida y bebida de salvación.

TODOS.- Por Cristo, con Él y en Él. Amén.

11.- Padrenuestro

12.- La Paz

13.- Comunión: música

14.- Acción de Gracias

Hoy, reunidos en comunidad, queremos dar las gracias a la Iglesia por habernos trasmitido los evangelios que dan testimonio la persona y vida de Jesús; y queremos manifestar nuestra pertenencia a la Iglesia en comunión con todos los que siguen a Jesús, así como nuestro deseo de permanecer en ella con actitud crítica y constructiva.

Te agradecemos Padre, el soplo del Espíritu en el Concilio Vaticano II que concibió a la Iglesia como fermento y alma de la sociedad y no como poder institucional.

Y, por eso, nos llena de gozo que nuestra comunidad se sienta llamada dentro de la Iglesia:

  • A no olvidar y estar al lado de los pobres y de las víctimas y a luchar contra las estructuras que perpetúan la exclusión y la injusticia.
  • A construir el Reino de Dios en nuestra sociedad, en el tiempo en que vivimos.
  • A amar siguiendo el ejemplo de Jesús de Nazaret y a vivir una vida que sea cada vez más fiel a las Bienaventuranzas.
  • A dar testimonio con alegría y esperanza de que la opción por el modelo de vida de Jesús vale la pena.
  • A dialogar, escuchar e interpelar a la sociedad y a la Iglesia con la formas de actuar del evangelio.

También te queremos dar las gracias por la fidelidad que recibimos de tantos maestros creyentes de los que nos sentimos orgullosos (Casaldáliga, Castillo, Hans King, Jon Sobrino…) porque aunque han sido tachados como rebeldes han sabido demostrar con sus vidas y con su sufrimiento que aman a la Iglesia.

Y, en este momento histórico que estamos viviendo, te queremos pedir que el espíritu sople para el nuevo papa arriesgue más por los pobres y que las sandalias del pescador sustituyan a las coronas del rey sacerdote.

15.- Canto: Pág.  40  nº  46

16.  Avisos

Actualizado ( Miércoles, 13 de Marzo de 2013 14:40 )