Celebraciones - Vida Comunitaria.

El SERVICIO Y LA SOLIDARIDAD                                                         28 DE OCTUBRE DE 2012

Introducción

Un pueblo que camina. (Estribillo y primer párrafo) Página 8

Hemos elegido como tema de nuestra celebración de hoy primer domingo de la nueva etapa que se inicia con el nuevo Consejo:

EL SERVICIO Y LA SOLIDARIDAD.

Como si fuera un lema que quisiéramos que impregnara todas  nuestras actuaciones tanto en la Comunidad como en nuestra vida social.

Hoy vamos a ver como para Jesús estas dos actitudes humanas son imprescindibles para los que desean ser sus amigos.

 

Petición de perdón

Pidamos perdón en un momento de silencio, porque muchas veces nos creemos mejores y más inteligentes que los demás, lo que nos lleva dirigir, más que a servir, a intentar imponer nuestro punto de vista, a anteponer nuestro interés al de otros, a escaquearnos de las cosas que cuestan trabajo, nos olvidamos de que celebrar la Eucaristía es celebrar una vida entregada y  compartida, como la de Jesús, que amar es preferir al bien del otro al nuestro, aunque todos tenemos esta experiencia

Primera lectura

Marcos 10, 35 – 45

Música ( de Juan Montó)

Segunda Lectura

Juan 13,  8 - 9    y     12 – 15

Introducción al dialogo

Para el maestro, la vida es ofrenda que se expresa como servicio; los discípulos, por el contrario, parecen reducir la existencia a una cuestión de autoafirmación del propio yo, por lo que suelen verse enfrascados en apetencias de poder.

En cierta manera, ambas actitudes manifiestan los dos estilos en que podemos situarnos ante la existencia: en clave de ofrenda o en clave de voracidad.

La voracidad no es sino expresión de aquel mismo vacío que la persona, de una forma tan inconsciente como compulsiva, trata de compensar, como modo de aliviar la ansiedad que le resulta insoportable.

Para pasar de la voracidad a la ofrenda, del narcisismo a la gratuidad es necesario un trabajo espiritual, que nos permita acceder y vivirnos en conexión con nuestra identidad más profunda, que no es el yo, siempre carenciado, que vive girando en torno a sí mismo, a sus miedos y a sus necesidades.

Enrique Martínez Lozano

Ofertorio

(toalla, sonotone, bolsa, pan, vino, flores)

1.-  Aunque el servicio y la solidaridad comienzan por la disponibilidad de nuestra propia persona,  también es importante lo que podamos aportar en estas bolsas para nuestros proyectos y otras necesidades urgentes que vayan surgiendo. Sabemos que nuestra aportación se administra de manera rigorosa.

2.- La toalla con que se ciñó Jesús es símbolo del servicio que él practicó durante toda su vida. El hecho de que no se la quitara al terminar el lavatorio de los pies indica que el servicio es permanente y que sus discípulos lo debemos asumir como algo fundamental en nuestras propias vidas.

3.- Sonotone

4.- El pan y el vino simbolizan la presencia viva e inquietante de Jesús entre nosotros. Con este ofrecimiento nos comprometemos, una vez más, a seguirlo, ayudando y sirviendo a los más necesitados como discípulos suyos.

Anáfora

TODOS: Te damos gracias, Padre, porque, a través de Jesús, has ido señalando con claridad los criterios esenciales de tu reinado, que valen también para nosotros. El distintivo fundamental es EL SERVICIO Y LA SOLIDARIDAD, que brotan espontáneamente del amor al prójimo.

LECTOR: Jesús sufrió lo indecible al comprobar que los apóstoles seguían sin captar este mensaje fundamental de servicio y solidaridad hacia los más pobres y necesitados.

TODOS: Por la petición de Santiago y Juan, de sentarse uno a su derecha y otro a su izquierda cuando llegara la apoteosis de su reino, Jesús les da a los Doce una  lección inequívoca: el reinado de Dios no funciona como los reinos de este mundo donde los jefes y los grandes tiranizan y oprimen a los que están debajo: “Entre vosotros no ha de ser así. El que quiera ser el primero sea esclavo de todos”.

LECTOR: La razón es que “el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar la vida en rescate por todos”. El servicio y la solidaridad exigen, pues, una entrega que puede llegar hasta dar la propia vida para liberar a los pobres y excluidos por la opresión.

TODOS: Te damos gracias, Padre, porque tu Hijo Jesús captó tu sentir de misericordia y compasión hacia los más necesitados, y se fue entregando sin reservas; realizó esa misión de SERVICIO Y SOLIDARIDAD que le habías encomendado como algo esencial y prioritario. ¡Que su ejemplo y enseñanza nos vayan marcando también a nosotros como discípulos suyos!

Por eso cantamos con alegría el himno de alabanza que resuena entre los creyentes por doquier: SANTO…

LECTOR: Estamos celebrando la Eucaristía, símbolo de  la presencia viva y acuciante  de Jesús entre nosotros, y no podemos menos de recordar la actitud de sus discípulos ante aquella multitud hambrienta que se hallaba en despoblado: “Despídelos, que se compren de comer”. Cualquiera que no fuera discípulo de Jesús habría dicho lo mismo.

TODOS: Pero el Maestro les vuelve a dar de inmediato la misma lección: “Dadles vosotros de comer”. Jesús apunta de nuevo a la SOLIDARIDAD y al SERVICIO para resolver aquella embarazosa situación, ordenando que su grupo pusiera al servicio de aquella muchedumbre todo lo que tenía. La SOLIDARIDAD hizo el milagro y todos comieron hasta saciarse. Debemos recordar que esta escena anticipa el significado de la Eucaristía, y que el grito de Jesús, “dadles vosotros de comer” sigue siendo de  rabiosa actualidad.

TODOS: Por eso invocamos al ESPÍRITU SANTO, para que convierta este pan y este vino en la presencia viva,  luminosa e inquietante de Jesús entre nosotros, para que nos marque de manera indeleble con la actitud de servicio y solidaridad hacia los excluidos, marginados y oprimidos.

LECTOR: Que, recordando los gestos y palabras de Jesús al celebrar su propia Pascua con sus discípulos, nos llenemos de alegría y esperanza, porque el reinado de Dios se sigue realizando allí donde hay SERVICIO, ENTREGA Y SOLIDARIDAD.

TODOS: Mientras comían, Jesús cogió un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: TOMAD, ESTO ES MI CUERPO.

LECTOR: Y cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la pasó y todos bebieron. Y les dijo:

TODOS: ÉSTA ES MI SANGRE, LA SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA, QUE SE DERRAMA POR TODOS. HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.

LECTOR: Éste es el sacramento de nuestra fe.

TODOS: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ¡ven Señor Jesús!

LECTOR: Todos sabemos que el evangelista Juan no narra la celebración de la Eucaristía. La sustituye por el lavatorio de los pies, al que le da el mismo rango y significado: “Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros”.

TODOS: Pedro rehusó que Jesús le lavara los pies, porque no acababa de entender este mensaje central de servicio y solidaridad, encerrado en el gesto de Jesús. Sólo la decisión firme e irrevocable del Maestro, “Si no te dejas lavar, no tienes nada que ver conmigo”, le abre los ojos a Pedro, y deja que Jesús realice con él ese gesto de servicio y solidaridad, que debe ser uno de los distintivos esenciales de sus discípulos.

LECTOR: Con la alegría de estar celebrando la cena de Jesús, y con el compromiso de asumir este profundo significado de la Eucaristía, nos damos la mano para proclamar la oración que el mismo Jesús nos enseñó:

TODOS: Padre nuestro…

LECTOR: Con Jesús presente entre nosotros, ¡brindemos con alegría!

TODOS: Por Cristo con él y en él, a ti Dios padre misericordioso todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos. AMÉN.

LECTOR: Que la Paz que nos vamos a dar, llegue a nuestros familiares y amigos. Que sea también nuestro compromiso para que se extienda al mayor número posible de personas. ¡Démonos cariñosamente la Paz!

LECTOR: Al participar del pan y del vino que nos da Jesús, hagamos  nuestro, de manera irrevocable, el compromiso asumido en esta Eucaristía.

COMUNIÓN. (Música)

ACCIÓN DE GRACIAS

Gracias Dios, padre/madre. Una vez más, hemos compartido juntos el pan y el vino con el que solidariamente querríamos que todas tus criaturas estuvieran en la mesa. Sabemos que no es así y que, unos pocos se apropian de lo que pertenece a muchos. La lucha y la indignación han de estar presentes si queremos que esta situación injusta e ilegítima, dé paso a una sociedad de igualdad en derechos para todos. Pero también tenemos que ser capaces de escuchar esta lección de servicio y humildad que nos transmites cuando nos dices que el hijo del hombre ha venido a servir, cuando nos lavas los pies a cada uno de nosotros, representados, entonces, en la persona de cada uno de tus discípulos. Nos decimos discípulos tuyos y nos dejamos lavar los pies por ti ¿De verdad estaríamos nosotros dispuestos a hacer lo mismo? Gracias porque siendo grande, siendo el Hijo de Dios, te has puesto tan cerca de nosotros que nos haces comprender el valor de la solidaridad y de la actitud de servicio.  Este pequeño e insignificante grupo de cristianos que quiere vivir su fe, fuera de la grandeza y los oropeles del poder, no puede sino inclinarse ante ti y darte gracias, porque nos lavaste los pies a todos y compartiste con nosotros tu pan

Actualizado ( Lunes, 29 de Octubre de 2012 10:30 )